El Aleph (fragmento)


Fragmento del cuento de Jorge Luis Borges

En la parte inferior del escalón, hacia la derecha, vi una pequeña esfera tornasolada, de casi intolerable fulgor. Al principio la creí giratoria; luego comprendí que ese movimiento era una ilusión producida por los vertiginosos espectáculos que encerraba. El diámetro del Aleph sería de dos o tres centímetros, pero el espacio cósmico estaba ahí, sin disminución de tamaño. Cada cosa era infinitas cosas, porque yo claramente la veía desde todos los puntos del universo. Vi el populoso mar, vi el alba y la tarde, vi las muchedumbres de América, vi una plateada telaraña en el centro de una negra pirámide, vi un laberinto roto (era Londres), vi interminables ojos inmediatos escrutándose en mí como en un espejo, vi todos los espejos del planeta y ninguno me reflejó, vi en un traspatio de la calle Soler las mismas baldosas que hace treinta años vi en el zaguán de una casa en Fray Bentos, vi racimos, nieve, tabaco, vetas de metal, vapor de agua, vi convexos desiertos ecuatoriales y cada uno de sus granos de arena, vi en Inverness a una mujer que no olvidaré, vi la violenta cabellera, el altivo cuerpo, vi un cáncer de pecho, vi un círculo de tierra seca en una vereda, donde antes hubo un árbol, vi una quinta de Adrogué, vi a un tiempo cada letra de cada página (de chico yo solía maravillarme de que las letras de un volumen cerrado no se mezclaran y perdieran en el decurso de la noche), vi la noche y el día contemporáneo, vi un poniente en Querétaro que parecía reflejar el color de una rosa en Bengala, vi mi dormitorio sin nadie, vi a los sobrevivientes de una batalla enviando tarjetas postales, vi en un escaparate de Mirzapur una baraja española, vi tigres, émbolos, bisontes, marejadas y ejércitos, vi todas las hormigas que hay en la tierra, vi un astrolabio persa, vi la circulación de mi propia sangre, vi el engranaje del amor y la modificación de la muerte, vi el Aleph, desde todos los puntos, vi en el Aleph la tierra, vi mi cara y mis vísceras, vi tu cara, y sentí vértigo y lloré, porque mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural, cuyo nombre usurpan los hombres, pero que ningún hombre ha mirado: el inconcebible universo.

Diciembre de 2010



Aturdido de finales en avalancha
Y con la promesa del agobio
en el principio por venir

Final y comienzo de un ciclo,
        de un año,
                   de proyectos,
                  de planes,
                          de una vida,
                         de nada.

Hitos de la mente,
marcas en un tiempo que no es,
el de los años y su idéntica variedad

Desde el Oriente llega un soplo diferente
Ser feliz es una opción al alcance,
horadando la falsedad,
laboriosos y pacientes,
asoma la Realidad, que siempre hemos sido.

Peregrinaje y peregrinos



  Existen infinidad de lugares tanto en Oriente como en Occidente que son considerados sagrados y, como tales, lugares de peregrinaje.
  Siempre despertó mi curiosidad la idea del peregrinaje. ¿Cuáles son los motivos que llevan a alguien a embarcarse en esa experiencia? ¿Qué es lo que se vive tomando parte de ella? ¿Qué se busca en los lugares sagrados? ¿Existe verdaderamente algo diferente de lo que puede hallarse en un lugar corriente, o es solo un cambio de actitud del peregrino que podría suceder en cualquier otro sitio?
  Visitar lugares sagrados y conversar con peregrinos, me sirvió para tener una imagen un poco más clara de este asunto.
  Desde peregrinaciones a lugares muy concurridos como Tierra Santa, pasando por peregrinajes obligatorios como aquél que manda a todo musulmán a peregrinar una vez en la vida a la Caaba en la Meca, hasta peregrinajes solitarios como los que pueden verse en modestas tumbas de santos y maestros a lo largo de la India, aparece siempre una continuidad.
  Independientemente de lo que ocurra afuera: ceremonias, fastos, rituales o mero silencio y contemplación, el peregrinaje es siempre una experiencia personal e interna. Todo lo demás pasa a un segundo plano.
  Los relatos de distintas religiones y distintos sitios vuelven invariablemente sobre este punto.
  El peregrinaje es una experiencia íntima de encuentro entre peregrino y Maestro, entre el peregrino y su fe. Y nadie puede inmiscuirse en esa vivencia.
  Se dice, además, que los sitios sagrados tienen la particularidad de favorecer esta experiencia interna pues han sido especialmente elegidos por los maestros que han dejado en ellos una intensa presencia.
  El resto corre por cuenta del propio peregrino, queda en sus manos lo provechosa que pueda resultarle la experiencia.

El temple


Ghazal de José Henriques     

La espada prueba el temple del acero en la batalla
Tira tu armadura a los vientos, no te cubras, esta espada nunca falla

En esta batalla no hay ejércitos, la lucha es mano a mano y sin tregua
El oponente tiene miles de nombres, y conoce cada disfraz, no hay reglas

Si la mente se hermana con el corazón, llega la inspiración y flores perfumadas
Cuando se hermana con el intelecto, llegan preguntas de una mente acelerada

La lucha parece desigual, uno de los guerreros conoce cada estratagema
El otro es trovador, se olvida de la batalla y le canta al amor

Canta todo el tiempo, su voz es dulce con sabor picante, está separado
Un fuego ardiente corre por sus venas, está siempre embriagado

La noche envuelve el campo de la batalla, con un manto de olvido
Unos escuchan el canto del ruiseñor, otros con juramentos de honor curan sus heridas

No te rindas amigo, lucha hasta el fin, la última, será tu victoria
Tendrás lo que anhelaste, tuya será toda la Gloria.

Música del Programa #50

Un solista del Gnawa en una de las calles de Marrakech, Marruecos

Desde Marruecos Abdel Amazigh y Nour Eddine, el estilo es el Gnawa uno de los principales estilos de entre los muchos que suenan en este país, un estilo que originalmente se interpretaba de forma repetitiva como mantras para inducir estados de meditación profundo, esto se conserva en algunas aldeas y en tribus nómadas hoy en día y los temas pueden durar horas. Pero en las grandes urbes se ha modernizado fusionándose mucho con otros ritmos como el reggae, como en este tema llamado Guigh Gim Aghrib.

Miriam Makeba cantante sudafricana, en el año 2001 la ONU le entregó el premio Otto Hahn de la Paz en Berlin, por sus servicios desinteresados por la paz y la comprensión internacional .Se la conoció en occidente sobre todo en los años 60's por el tema Pata-Pata.

Desde Calcuta el dúo Indio 'Kashti' formado por Bonnie Chakraborty y Neil Mukherjee, responsables de varias bandas de sonido de películas Bollywoodenses (cine de la India).

Este es un dúo formado por los percusionistas Keyvan Chemirani desde Irán y Anindo Chatterjee desde la India. Ambos maestros en su instrumento, Chatterjee toca las tablas indias y Keyvan el Zarb o Tonbak, el principal instrumento de percusión persa, similar al derbake pero con más forma de copa.

Noches de Oriente


Amigos, pasajeros recurrentes y ocasionales,
colaboradores, cercanos y lejanos oyentes...
Están todos invitados a un viaje especial:
la próxima parada del Oriente Express será... La Plata.

"Noches de Oriente" será un programa especial abierto y nocturno,
el jueves 28 de octubre de 20 a 22hs.

Subite y recorré los vagones, probá las especialidades
del vagón comedor y su musica en vivo.
Vení y contanos qué es Oriente para vos,
tus anécdotas de viajes y tus inquietudes.

Te esperamos para viajar juntos en Radio Estación Sur,
calle 42 Nº 585 entre 6 y 7, o escucharnos en FM 91.7
o a través de la radio on line en www.radioestacionsur.org

También podés comunicarte durante el programa
a través del mail eloriente.express@gmail.com
y del teléfono (0221) 482 3215.

Subite al Oriente Express.

Guli Danda





Bienvenidos al fascinante mundo del Guli Danda o Chili Danda, juego muy popular en toda India y Pakistan que permite divertirse con materiales al alcance de cualquiera.
Niños, hombres corrientes e incluso maestros gustan practicar este juego que, según se ha sostenido, resulta una representación del trabajo que los maestros realizan con sus discípulos.
El primer golpe es un golpe que el maestro da al ego del aspirante. Cuando ese golpe ha sido certero y el aspirante logra despegarse del lugar más bajo, el maestro da un segundo golpe que impulsa al discípulo hacia la Realización.

Música en Oriente



La música en oriente nos invita a percibir lo que en occidente ni siquiera tiene nombre.



Seamos osados y afinemos el paladar. Puede que los sabores no se hallen donde los buscamos, y no se trate sólo de apretar 'play'.



Arti, Qawali, Ghazal, Bhajans son estilos musicales de oriente en los que muchas veces el interprete se entrega totalmente, dejando a su corazón expuesto, expresando el anhelo por el amado, el dolor de la separación, o su sincera devoción. Muchas veces, esto sucede puertas adentro, en la intimidad, sin registro alguno y sin testigos.



"Mi Amado susurra en mis oídos el secreto que se oculta detrás de los velos, Ishtiake"

Danza de la India - Bharat Natyam


Verdadero Arte sólo puede ser expresado cuando el individuo 
deja de enfocar toda su atención hacia sí mismo. 

Detrás de los velos con los cuales uno se arropa 
se encuentra la inspiración.

La Rosa de Paracelso




En su taller que abarcaba las dos habitaciones del sótano, Paracelso pidió a su Dios, a su indeterminado Dios, a cualquier Dios, que le enviara un discípulo. Atardecía. El escaso fuego de la chimenea arrojaba sombras irregulares. Levantarse para encender la lampara de hierro era demasiado trabajo. Paracelso, distraído por la fatiga, olvidó su plegaria. La noche había borrado los polvorientos alambiques y el atanor cuando golpearon la puerta. El hombre, soñoliento, se levantó, ascendió la breve escalera de caracol y abrió una de las hojas. Entró un desconocido. También estaba muy cansado. Paracelso le indicó un banco; el otro se sentó y esperó. Durante un tiempo no cambiaron una palabra.

El maestro fue el primero que habló:

- Recuerdo caras del Occidente y caras del Oriente – dijo no sin cierta pompa. No recuerdo la tuya. ¿Quién eres y qué deseas de mí?

- Mi nombre es lo de menos -replicó el otro -. Tres días y tres noches he caminado para entrar en tu casa. Quiero ser tu discípulo. Te traigo todos mis haberes.

  Sacó un talego y lo volcó sobre la mesa. Las monedas eran muchas y de oro. Lo hizo con la mano derecha. Paracelso le había dado la espalda para encender la lampara. Cuando se dio vuelta advirtió que la mano izquierda sostenía una rosa. La rosa lo inquietó.

Se recostó, juntó la punta de los dedos y dijo:

- Me crees capaz de elaborar la piedra que trueca todos los elementos en oro y me ofreces oro. No es oro lo que busco, y si el oro te importa, no serás nunca mi discípulo.

- El oro no me importa- respondió el otro.

- Estas monedas no son más que una parte de mi voluntad de trabajo. Quiero que me enseñes el Arte. Quiero recorrer el camino que conduce a la Piedra.

Paracelso dijo con lentitud:

- El camino es la Piedra. El punto de partida es la Piedra. Si no entiendes estas palabras, no has empezado aún a entender. Cada paso que darás es la meta.

El otro miró con recelo. Dijo con voz distinta:

- Pero.. ¿hay una meta?

Paracelso se rió.

- Mis detractores, que no son menos numerosos que estúpidos dicen que no, y me llaman un impostor. No les doy la razón, pero no es imposible que sea un iluso. Sé que “hay” un Camino.

Hubo un silencio, y dijo el otro:

- Estoy listo a recorrerlo contigo, aunque debamos caminar muchos años. Déjame cruzar el desierto. Déjame divisar siquiera de lejos la Tierra Prometida, aunque los astros no me dejen pisarla. Quiero una prueba antes de emprender el camino.

- ¿Cuándo?- preguntó con inquietud Paracelso.

- Ahora mismo - contestó con brusca decisión el discípulo. 

Habían empezado hablando en latín; ahora, en alemán. El muchacho elevó en el aire la rosa. 

- Es fama -dijo - que puedes quemar una rosa y hacerla resurgir de la ceniza, por obra de tu arte. Déjame ser testigo de ese prodigio. Eso te pido, y te daré después mi vida entera.

- Eres muy crédulo- dijo el maestro-. No he menester de la credulidad; exijo la fe.

El otro insistió.

- Precisamente porque no soy crédulo quiero ver con mis ojos la aniquilación y la resurrección de la Rosa.          

Paracelso la había tomado, y al hablar jugaba con ella.

- Eres crédulo - dijo-. ¿Dices que soy capaz de destruirla?

- Nadie es incapaz de destruirla - dijo el discípulo.

- Estás equivocado. ¿Crees, por ventura, que algo puede ser devuelto a la nada? ¿Crees que el primer Adán en el Paraíso pudo haber destruido una sola flor o una brizna de hierba?

- No estamos en el Paraíso - habló tercamente el muchacho; - aquí, bajo la luna, todo es mortal.
     
Paracelso se había puesto de pie e inquirió:

- ¿En qué otro sitio estamos? ¿Crees que la divinidad puede crear un sitio que no sea el Paraíso? ¿Crees que la Caída es otra cosa que ignorar que estamos en el Paraíso?

- Una rosa puede quemarse- desafió el discípulo.

-Aún queda el fuego en la chimenea. Si arrojamos esta rosa a las brasas, creerías que ha sido consumida y que la ceniza es verdadera. Te digo que la rosa es eterna y que solo su apariencia puede cambiar. Me bastaría una palabra para que la vieras de nuevo.

- ¿Una palabra?- dijo con extrañeza el discípulo-. El atanor está apagado y están llenos de polvos los alambiques. ¿Qué harías para que resurgiera?   
       
Paracelso lo miró con tristeza.

- El atanor esta apagado – repitió – y están llenos de polvo los alambiques. En este tramo de mi larga jornada uso de otros instrumentos.

- No me atrevo a preguntar cuáles son - dijo el otro con astucia o con humildad.

- Hablo del que usó la divinidad para crear los cielos y la tierra y el invisible Paraíso en que estamos, y que el pecado original nos oculta. Hablo de la Palabra que nos enseña la ciencia de la Kabalah.

El discípulo dijo con frialdad:

- Te pido la merced de mostrarme la desaparición y aparición de la rosa. No me importa que operes con alquitaras o con el Verbo. 

Paracelso reflexionó. Al cabo, dijo:

- Si yo lo hiciera, dirías que se trata de una apariencia impuesta por la magia de tus ojos. El prodigio no te daría la fe que buscas: Deja, pues, la rosa.

El joven lo miró, siempre receloso. El maestro alzó la voz y le dijo:

- Además, ¿quién eres tú para entrar en la casa de un maestro y exigirle un prodigio? ¿Qué has hecho para merecer semejante don?

El otro replicó, tembloroso:

- Ya sé que no he hecho nada. Te pido en nombre de los muchos años que estudiaré a tu sombra que me dejes ver la ceniza y después la rosa. No te pediré nada más. Creeré en el testimonio de mis ojos.     
     
Tomó con brusquedad la rosa encarnada que Paracelso había dejado sobre el pupitre y la arrojó a las llamas. El color se perdió y solo quedó un poco de ceniza.

Durante un instante infinito esperó las palabras y el milagro.

Paracelso no se había inmutado. Dijo con curiosa llaneza:

- Todos los médicos y todos los boticarios de Basilea afirman que soy un embaucador. Quizá están en lo cierto. Ahí está la ceniza que fue la rosa y que no lo será.

El muchacho sintió vergüenza. Paracelso era un charlatán o un mero visionario y él, un intruso, había franqueado su puerta y lo obligaba ahora a confesar que sus famosas artes mágicas eran vanas. 

Se arrodilló, y le dijo:

- He obrado imperdonablemente. Me ha faltado la fe, que el Señor exigía de los creyentes. Deja que siga viendo la ceniza. Volveré cuando sea más fuerte y seré tu discípulo, y al cabo del Camino veré la rosa.          

Hablaba con genuina pasión, pero esa pasión era la piedad que le inspiraba el viejo maestro, tan venerado, tan agredido, tan insigne y por ende tan hueco. ¿Quién era él, Johannes Grisebach, para descubrir con mano sacrílega que detrás de la máscara no había nadie?
Dejarle las monedas de oro sería una limosna. Las retomó al salir. Paracelso lo acompaño hasta el pie de la escalera y le dijo que en esa casa siempre sería bienvenido. Ambos sabían que no volverían a verse. 

Paracelso se quedó solo. Antes de apagar la lámpara y de sentarse en el fatigado sillón, volcó el tenue puñado de ceniza en la mano cóncava y dijo una palabra en voz baja.

Y la rosa resurgió.
Jorge Luis Borges

Ignorancia



Te quiero con un amor
que ninguna inteligencia
expresar podría.

Y si enumerara
todas sus cualidades
mi enumeración
jamás fin hallaría.

Y el límite extremo
de mi mayor ciencia
en este amor profundo
consiste en reconocer,
que me es preciso renunciar
a comprender
el verdadero motivo
de su existencia.

Abu-Ishaq Al-Husri, siglo XI

El Amanecer de Teresa Albarosa



Compartimos con ustedes un fragmento de una opera dramática en tres actos llamada "El Amanecer de Teresa Albarosa" Teresa Albarosa es Maya, la Reina de la creación.
 
Ella está muy segura de sí misma sentada en su trono. Sin embargo algunos de sus súbditos poco a poco van abandonando su corte, y ella comienza a dudar de su poder.
 
Desea saber por qué la abandonan, y para ello manda a uno de sus generales a investigar; pero éste tampoco regresa.

Entonces recurre a un Maestro Perfecto para que le explique lo que está sucediendo.

Con ustedes: Teresa Albarosa.

Maya


Una de las ideas más difíciles de asimilar es la idea de que el mundo, que tomamos como real sin dudarlo, es ilusión.

Numerosas películas en los últimos años han partido de esta premisa y la han representado a través de diferentes formas de mundos virtuales; claro, nos es fácil creer en el marco de una película cierta incapacidad que puedan tener aquellos personajes para percibir lo real, ya que están envueltos en una red de sensaciones que cubren sus sentidos. Pero, ¿podemos asumir que nosotros mismos nos encontramos en una situación similar? ¿Somos capaces de dudar de lo que nos dicen los sentidos físicos, dudar de la realidad visible, perceptible con el tacto, audible...?

Nuestra mente, acostumbrada a comprobarlo todo, exige pruebas. Dicen en oriente: pedir pruebas intelectuales de la existencia de Dios es como pedir el raro privilegio de ver con los oídos.

Aparentemente, para cada uno las pruebas van apareciendo en la medida en que la intensidad de los deseos va disminuyendo. ¿Por qué? Porque estos deseos nos orientan a concentrar nuestra mirada y nuestro esfuerzo en el mundo de las formas, a “mirar la sombra”, en la imagen del sol y la sombra.

La imagen: cuando el sol aparece sobre el horizonte, la sombra proyectada por un objeto es mucho más grande que el objeto mismo; pero cuando el sol está en lo alto, la sombra está, por así decirlo, a los pies del objeto.

A veces los rayos del Sol de la Verdad parecen lánguidos y débiles y la sombra de Maya, grande. Pero cuando este Sol se encuentra en su cenit, la Sombra que se proyectaba ante el hombre, desaparece.

Si el hombre mantiene su rostro frente al Sol de la Verdad, la sombra de Maya quedará siempre a sus espaldas, de modo que aun existiendo, no tendrá poder alguno sobre él. Pero si le damos la espalda al Sol, la propia sombra siempre estará ante nosotros.

Así tomamos a las sombras que miramos como lo real, pero cuando las alcanzamos descubrimos que son sólo sombras. Sucede que delante nuestro siempre encontraremos nuevas sombras con las cuales “ilusionarnos” y a las cuales perseguir.

Este reino de las sombras es el reino de Maya, la Ilusión, o el “Principio de la ignorancia” (Maya es un término sánscrito que se puede traducir como “ilusión”, “espejismos” o “irrealidad”). Este principio es el de la dualidad, que conoce por oposión y contraste. Conocemos el placer porque también experimentamos el dolor, lo dulce por lo amargo, la salud por que existe la enfermedad... Hasta que no salgamos de este terreno de los opuestos no podremos experimentar la unidad esencial de todo.

En India los maestros dicen: Aunque no puedan librarse por ustedes mismos de su propia sombra, si le vuelven la espalda y se mantienen de cara al sol, en el momento del cenit, la sombra de Maya desaparecerá para siempre.

El Sol estará iluminando siempre, a la espera de que nos demos vuelta para mirarlo a Él.

Felicidad



Si algo tienen en común el Oriente y el Occidente es que en ellos hombres y mujeres orientan su vida a la búsqueda de la felicidad.
Aunque tal vez se pueda decir que difieren un tanto en la inclinación que esa búsqueda adquiere.

Hablamos de Oriente y Occidente como ideas, como referencias, como tradiciones más que como lugares ya que resulta evidente que existen hombres y mujeres que en occidente han buscado y buscan la felicidad a la manera oriental y que el Oriente, globalización e industrialización mediante, cada día sorprende más por el abandono de las costumbres y las doctrinas propiamente orientales.

Así como nuestra identidad, el ideal de felicidad que a diario se nos impone aparece asociado al tener, al acumular.

Buscamos entonces la felicidad teniendo una pareja y una familia, teniendo una casa y por qué no un par de ellas, teniendo un auto y un buen empleo, teniendo dinero; y teniendo amigos a quienes mostrar las otras cosas que tenemos para chequear nuestra ubicación en el ranking de posesiones frente a los demás.

Si el auto o la esposa ya no nos satisfacen, tenemos al alcance la posibilidad de cambiarlos e incluso si nuestro propio cuerpo comienza a envejecer o ya no nos reporta tanta satisfacción como antaño, podemos modificarlo y con un golpe de quirófano tener hasta un rostro nuevo.

Sin embargo la felicidad que las posesiones nos prometen nunca llega; bien sea porque no alcanzamos aquello que deseamos o porque cuando lo alcanzamos ese deseo es automáticamente suplantado por el de alcanzar otra cosa distinta: es infinitamente frustrante la rueda del deseo.

Lo que vamos obteniendo nunca nos satisface del todo y para colmo nos vemos forzados a empezar a llevar una vida en gran parte dedicada al servicio de esas cosas que tenemos y ellas pasan a ser nuestros amos.

Disculpen si al hablar generalizo demasiado, tal vez debería limitarme a decir que esto es lo que me ocurre a mí y a algunas personas que conozco.

Me gustaría compartir este párrafo del libro de Pacho O´Donnell "La sociedad de los miedos":
Si mides el tiempo de tu vida comprobarás que una excesiva parte de él está destinada a servir a las cosas: llevarlas a arreglar, trasladarlas, renovarlas, mudarte para que quepan, pagar los impuestos, los seguros… Ellas disponen de una agobiante porción de tu vida. No se trata de evitar poseer algo que nos sea de real utilidad, sino que las cosas que tenemos no “nos tengan” a nosotros.

La propuesta que desde antiguo repiten los maestros del oriente pasa por un camino radicalmente diferente y entraña un mensaje para que el hombre pueda, como primer paso, separar aquello que desea de aquello que necesita.

En la renuncia al deseo y no en la frenética carrera hacia su satisfacción sitúan el camino hacia la felicidad. Claro que para el ego esto puede resultar terrible, al punto que algunos maestros han comparado esta experiencia con la de la muerte.

Pero se dice que esta muerte es necesaria y que el único anhelo que a ella sobrevive es el genuino anhelo por alcanzar la Verdad al que ya no cabe renunciar sino hasta alcanzar la realización.

VAGÓN COMEDOR: El Año Nuevo Chino


Como en todas las festividades chinas la comida juega un papel importante, el Año Nuevo Chino no es la excepción. Las cenas tienden a ser especialmente suntuosas. Muchos de los platos que se preparan para esta ocasión se sirven debido a que son considerados como símbolos de buen augurio. Es una fiesta cargada de significados, augura paz, prosperidad y buena fortuna a las familias. Durante los quince días de festejos, la comida es muy importante, y conlleva todo un ritual con significados para el año nuevo entrante. Para cada día hay una costumbre diferente y, como ya sabemos, China es una amante de los placeres culinarios, es así que  existe todo un protocolo gastronómico especial para esta fiesta. La mesa de año nuevo abarca una gran cantidad de verduras, carnes de todo tipo, de salsas y especias, de pastas y de los más variados rellenos para sus panes y empanadas.  

Al preparar los alimentos se cuidan elementos tales como el color, el sabor, el aroma que deben ser justos; así como el valor simbólico de su presencia. 
De toda la abundante comida que se consume en la celebración del año nuevo, algunos platos e ingredientes han tomado mayor importancia que otros, dada  su carga mística, su parecido con una cosa o situación, por su nombre o sencillamente por lo que son, es decir por el sabor que estos tienen y los elementos con los que están hechos. 

El primero es un plato llamado legumbre del año. Se debe cocinar las legumbres junto con sus raíces y esto representa larga vida para los miembros de la familia. El pescado es infaltable en la mesa. Pescado en chino se pronuncia “yu”, que es el mismo sonido que la palabra sobrante, en el sentido de abundancia, en chino. Es por ello que se come pescado, esperando que haya comida sobrante en el año nuevo y no hambre. 
El tercer plato, son las empanadillas cocidas, las típicas empanadas chinas, que significan riqueza para el año entrante. Otro alimento que no puede faltar es la piña tropical y el apio.
Por lo general, a la piña se la presenta en el famoso cerdo agridulce, considerado uno de los manjares más deliciosos de China. La piña tiene un significado de prosperidad y el apio augura una vida más fácil y que se aligeren las cargas que llevamos. Otro plato es el langostino, que se cocina entero, con cabeza y cola. El langostino simboliza la felicidad por su color rojo, y también significa larga vida. El pastel de arroz glutinoso se come de postre, porque significa “alto”, y se debe comer último para que nuestros hijos puedan crecer bien. Los dulces auguran una entrada dulce al año nuevo.

 Aquí les brindamos unas recetas típicas para que también puedan disfrutar de la buena cocina china



Róbalo al vapor

Ingredientes
1 Róbalo  entero, con la cabeza y cola, limpio
¼ tz. + 2 cdas. Vino blanco
3 Dientes de ajos machacados
2  Cebollinas o cebollas largas, cortada finamente en tiritas
1 pedazo Jengibre fresco de 1 pulgada
2 cdtas. Azúcar
¼ tz. Aceite
3 cdas. Salsa de soya
Cilantro picado

Preparación
  1. Enjuague el pescado con ¼ taza de vino, por dentro y por fuera.
  2. Coloque el pescado en un plato ovalado o redondo, lo suficientemente grande para que quepa el pescado. Coloque el plato encima de la vaporera de metal o de bambú o puede utilizar un wok. Cubra y cocine al vapor, hasta que el pescado esté listo (aproximadamente 7 minutos). Trate de no sobrecocinar, ya que el pescado se seca y su consistencia se torna un tanto dura.
  3. Mientras, corte la cebollina en tiritas finas a lo largo. Pele la piel del jengibre y corte en tiritas finas.
  4. Prepare la salsa. En un tazón, mezcle 2 cucharadas de vino, ajo, cebollina, jengibre y azúcar.
  5. Asegúrese que el pescado esté cocido. Cuando la carne se torna blanca, y se desprende fácilmente del hueso, está listo. Cuidadosamente, saque el plato de la vaporera y descarte el jugo que soltó el pescado.
  6. Caliente el aceite en una sartén profunda o wok. Cuando esté bien caliente, cuidadosamente añada la salsa, revolviendo hasta que la salsa hierva.
  7. Vierta la salsa de soya sobre el pescado primero y luego vierta la salsa sobre el pescado. Espolvoree con el cilantro picado. Sirva inmediatamente. Puede acompañar con arroz blanco cocido al vapor.


Cerdo con ananá

Ingredientes
Trescientos gramos de carne de cerdo asado cortado en rodajas
Cuatro rodajas de ananá, cortadas en rodajas
Medio pimiento rojo cortado en trozos medianos
Una taza de zanahorias cortadas finas
Maicena
Una taza de chauhas
Tres cabezas de cebolla china y un poco de sus tallos cortado en trozos
Media taza de caldo de pollo
Media taza de vinagre
Media taza de azúcar
Una cucharada de salsa de soya
Medio ají amarillo fresco cortado en tiritas finas
Media cucharadita de aceite de ajonjolí


Preparación
  1. Hervimos el caldo de pollo con azúcar y vinagre, añadimos la carne de cerdo.
  2. Cocinamos unos 7 minutos y añadimos todas las verduras juntas.
  3. A continuación añadimos el  aceite y el ananá, dejamos cocinar por dos minutos. 
  4. Diluimos la maicena en un poco de agua y lo añadimos a la preparación, movemos hasta que espese y luego agregamos la salsa de soya.
  5. Servir.

Tsampa


El tsampa es la comida nacional del Tíbet. Además de constituir una importante dieta en sí mismo es utilizado en muchos rituales budistas, originalmente como una ofrenda a los dioses animistas para solicitar su protección.

Hoy en día, es especialmente conocido en ese sentido para su empleo en las celebraciones de Año Nuevo, donde es acompañada de versos cantados expresando el deseo de buena suerte tanto para uno mismo y para los demás en el próximo año.

Las características del tsampa vienen de la necesidad de un alimento que pueda conservarse por mucho tiempo y así poder almacenarlo para tiempos difíciles cuando la cosecha escasea, así también como un alimento que ocupe poco lugar para poder llevarlo en los largos viajes a pie por la montaña, ya que con sólo tres bolitas se pueden suplir las necesidades diarias de alimento.

El tsampa tiene 9 ingredientes y todos ellos de alto valor nutritivo, que al ser secados a la sombra, tostados y rallados son reducidos para armar las pequeñas bolitas (pequeñas sólo en tamaño). Como vemos ninguno es bajo en energía.


RECETA DEL TSAMPA
Estos son los ingredientes:

1- Lentejas
2- Garbanzos
3- Maní Natural
4- Maíz seco
5- Frijoles rojos
6- Miel pura
7- Soya en granos
8- Trigo seco
9- Plátano verde


PREPARACIÓN

En primer lugar hay que tener en cuenta que las proporciones deberán ser equilibradas de 1 a 1 entre todos los granos que componen este plato (si se emplea 1 kilo de frijoles, también se usará 1 kilo para cada uno de los demás ingredientes).

1) Tostar los alimentos:

Cada uno de los ingredientes debe ser tostado por separado, esto es importante remarcar porque cada uno de los ingredientes posee una cocción diferente. Si se quiere el plátano podrá ser secado al sol.

2) Moler los ingredientes:

Para la molienda se emplea el mismo criterio que el anterior. Cada ingrediente debe ser molido por separado, ya que varían en cuanto al tiempo requerido en su molienda. Es importante remarcar que se emplee un molino manual y no eléctrico, ya que el metal impide la absorción más sutil o delicada del alimento.

3) Mezclar los alimentos:

Una vez que hemos hecho la molienda pasamos a mezclar los diferentes tipos de harina, en lo posible en un recipiente de madera o plástico, tratando de lograr una mezcla uniforme. Una vez obtenida la mezcla, debemos agregar la miel y amasar hasta obtener una buena consistencia

4) Armar los bocaditos:

Luego de preparar la masa, vamos a preparar los bocaditos. Se deberá dividir la masa en bolitas de aproximadamente unos cuatro centímetros de diámetro. Finalmente será necesario cubrir estos bocaditos y dejar hasta lograr obtener una consistencia que sea maleable y suave.

Hay que recordar que comer una bolita de tsampa equivale al alimento completo de una de las comidas diarias, por lo que se desaconseja comer más de tres por día.

Varanasi

Get the flash player here: http://www.adobe.com/flashplayer

Pura Contemplación

La mirada de la voluntad es impura y ardiente.
El alma de las cosas, la belleza, sólo se nos revela cuando no codiciamos nada, cuando nuestra mirada es pura contemplación.
Si miro un bosque que pretendo comprar, arrendar, talar, usar como coto de caza o gravar con una hipoteca, no es el bosque lo que veo, sino solamente su relación con mi voluntad, con mis planes y preocupaciones, con mi bolsillo. En ese caso el bosque es madera, es joven o viejo, está sano o enfermo.
Por el contrario, si no quiero nada de él, contemplo su verde espesura con "la mente en blanco" y entonces sí que es un bosque, naturaleza y vegetación; y hermoso.

Lo mismo ocurre con los hombres y sus semblantes. El hombre al que contemplo con temor, con esperanza, con codicia, con propósitos, con exigencias, no es un hombre, es sólo un turbio reflejo de mi voluntad.

En el momento en el que la voluntad descansa y surge la contemplación, el simple ver y entregarse, todo cambia. El hombre deja de ser útil o peligroso, interesante o aburrido, amable o grosero, fuerte o débil. Se convierte en naturaleza; es hermoso y notable como todas las cosas sobre las que se detiene la contemplación, porque contemplación no es examen ni crítica, sólo es amor. Es el estado más alto y deseable de nuestra alma: el amor desinteresado.

Herman Hesse
Extraído de “Mi Credo”

La música del Sahara

Los Tuareg, pueblo nómade Bereber, está forjado y templado por la dureza del medio en que habita, el desierto del Sahara. No tienen patria, pero tampoco tienen fronteras. Se los observa adustos y lejanos, pero practican la ley de la hospitalidad sin limitación.
La ley que los rige no está escrita en ningún lado.

Imaginen por un segundo el atardecer en el desierto, el cielo en todas direcciones, el intenso azul tornándose en cálidos tonos anaranjados que recortan las dunas en el horizonte.
Aquí la arena comienza a enfriarse, un grupo de tuaregs se sientan y desenfundan sus guitarras. Sus letras sencillas como su vida, como el paisaje...

Imidiwan Afrik Tendam


Amassakoul 'n' Tenere


Soy un viajero solitario en el desierto, no es nada particularmente especial
Puedo soportar el viento, puedo soportar la sed y el calor ardiente
 Sé cómo ir a pie hasta la puesta del sol
 En el desierto, plano y vacío, mi cabeza está despierta
 He subido y bajado las montañas donde nací
 Puedo saber en qué cuevas el agua se esconde
 Estas preocupaciones son mis amigos y dan a luz a las historias de mi vida.



Assouf

¿Qué puedo hacer con este anhelo eterno 
Que habita en mi alma y mi corazón en llamas
Amigos mios, la noche cae ¿pero acaso puede enfriarse un corazón que arde? 
El mundo duerme, cuento las estrellas y así atizo mi corazón ardiente 
Cuando todo yace y duerme, baño mi corazón y mi alma.

Este grupo se llama Tinariwen. Imaginen una tribu de nobles guerreros del desierto, vestidos con sus túnicas y armados con guitarras eléctricas. 
La música es parte de su vida como lo es el andar. Alguien dijo que el blues nació en África. Tinariwen, los hombres azules con alma de blues, lo prueban...

Apariencias

Extraído de: "El buscador de la Verdad" de Idries Shah

Yahya, hijo de Iskandar relata:

Durante muchas veladas me senté en la casa del sufi Anwar Alí Jan. La gente le llevaba regalos que él convertía en alimento y hacía servir cada noche antes de la hora de meditación.
El sufi no dejaba que nadie se acercase a él que se sentaba en una esquina alejada del resto; durante la comida movía constantemente la mano derecha de su taza a su boca. Muchos de aquellos que lo visitaban decían:
- Este hombre es altivo, le falta humanidad, porque se mantiene apartado de sus invitados.
Cada noche yo movía mi lugar imperceptiblemente más cerca de él, hasta que un día cuando estuve lo suficientemente cerca pude ver que, aunque hacía el ademán de comer, no había comida en el tazón del sufi.
Al final no pude refrenar mi curiosidad y le dije:
¿Cuál es la causa de su extraño comportamiento? ¿Por qué simula comer y por qué permite que la gente diga que usted es altivo, cuando de hecho es modesto y abstemio, y no quiere incomodarlos o avergonzarlos? ¡Oh usted, el más excelente de los hombres!
El sufi respondió:
- Es mejor que piensen que me falta modestia a través de la observación de lo externo a que puedan pensar que soy virtuoso a través de la mera observación de exterioridades. No puede haber mayor error que atribuir méritos a través de apariencias. Hacerlo insulta a la presencia de la virtud interior y verdadera, al imaginar que no existe para ser percibida. Hombres externos juzgarán mediante factores externos; pero al menos no estarán contaminando cosas internas.

Prosperidad


Vivimos enfrascados en un circuito bastante infantil, aunque raramente lo cuestionemos.
Me refiero al atolondrado modo en que corremos detrás del progreso material, esperando encontrar en él la felicidad. Difícilmente declaremos que orientamos nuestra vida en esa dirección, pero bastará con reparar en qué usamos nuestro tiempo y energía, para corroborarlo.
Y no se trata en este caso de una objeción moral, sino de una cuestión eminentemente práctica que parte de la observación de la realidad.
La promesa de que el progreso traerá la felicidad resulta engañosa. En tiempos recientes, los progresos de la ciencia han sido enormes y los logros materiales que el hombre ha conquistado inauditos, pero –a la par– nunca ha existido en la humanidad tanta desconfianza, tanto descontento, tanta miseria, tanta insatisfacción, tanta sensación de vacuidad.
Partiendo del prejuicio, solemos tildar al oriente de supersticioso o mágico. Me pregunto, ¿no es más mágico el pensamiento de Occidente que pretende dar un sentido a la vida poseyendo más o mejores objetos? o dando vida a nuevas y siempre provisorias e incompletas explicaciones acerca del funcionamiento del universo a través de la ciencia.
Hoy en día la India, es también una potencia en el plano de lo material. Pero su gente difícilmente se dejará seducir por espejismos. La búsqueda de lo Real; de la Verdad eterna es lo único que los anima. Y Dios es para ellos lo único Real.
Bienes materiales, lujos, placeres, o las inacabables disquisiciones de la mente: saben que nada de eso los acercará a su objetivo. La felicidad se encuentra en otro lado.
No perseguir las cosas del mundo no significa renunciar a todo y vivir en completo ascetismo, sino tener una actitud signada por el desapego.
Un hombre en la India puede incluso ser poseedor de una gran fortuna material, eso es irrelevante, lo importante es que no se transforme en un esclavo de los bienes del mundo, que no lo mueva la ambición por tener más ni el temor por perder lo que acumuló, sino únicamente el amor y el anhelo de Dios.
Parecerá paradójico pero en el oriente quien pide a Dios prosperidad no espera recibir algo sino, por el contrario, espera que Dios le quite. No quiere acumular sino, resignar. Pues prioriza perder en este mundo ilusorio, para ganar en el de la Realidad.

La historia del té

En tiempos antiguos el té no se conocía fuera de China. Rumores de su existencia habían llegado a los sabios e ignorantes de otros países, y cada uno trataba de investigar qué era, de acuerdo con lo que querían o lo que pensaban que era. El rey de un país mandó un embajador con su comitiva a China y el emperador chino les dio té.

Pero al ver que también los campesinos lo bebían, llegaron a la conclusión de que no era digno de su amo real y, además, que el emperador chino estaba tratando de engañarlos, haciendo pasar otra sustancia por la bebida celestial, de la que tanto habían oído.

Un filósofo, el más grande de otro país, recolectó toda la información que puedo encontrar sobre el té y llegó a la conclusión de que debía ser una sustancia que raramente se encontraba y que era diferente de las que hasta entonces se conocían. Pues, ¿no se hacía referencia a ella como una hierba, un agua verde, negra, a veces amarga y a veces dulce?

En otros países, durante siglos, la gente probó todas las hierbas que podía encontrar. Muchos fueron envenenados, todos estaban desilusionados, ya que nadie había llevado la planta de té a su tierra, y, por lo tanto, no la podían hallar. También bebieron inútilmente todos los líquidos que pudieron encontrar.

En otro territorio, una pequeña bolsa de té era llevada continuamente en procesión, ante el público, mientras caminaban hacia sus observancias religiosas. Nadie pensaba en probarlo. En verdad nadie sabía cómo hacerlo, o qué se podía hacer, todos estaban convencidos de que el té mismo tenía una cualidad mágica.

Un hombre sabio les dijo: -Viertan sobre el té agua hirviendo, hombres ignorantes.
Rápidamente lo colgaron y lo clavaron en alto, porque, de acuerdo con sus propias creencias, si hiciesen lo que el sabio había dicho esto conduciría a la destrucción de su té. Y esto demostraba por lo menos, y para su propia satisfacción, que el sabio era un enemigo de su fe.

Sin embargo, unos cuantos, que lo habían escuchado antes de morir, pudieron obtener algo de té y beberlo en secreto. Cuando alguien les decía: -¿Qué están bebiendo?-, contestaban: -Es solamente una medicina que tomamos para cierta enfermedad.

Y así sucedía en todo el mundo. El té había sido visto crecer por algunos que no lo reconocían. A otros había sido dado a beber, pero ellos creyeron que era la bebida de la gente común. Había estado en posesión de otros, que lo veneraban, así como veneraban al recipiente que lo contenía. Fuera de China sólo unos pocos en verdad lo bebían, y sólo hacían esto ocultándose.

Fue entonces que vino un hombre de conocimiento profundo, y les dijo a los vendedores de té, a los que bebían té y a otros: -Aquél que prueba, sabe. Aquel que no prueba, no sabe. En vez de hablar sobre la bebida celestial, no digan nada, sino ofrézcanla a sus invitados. Aquéllos a quienes les guste pedirán más; aquéllos a quienes no les guste, demostrarán que no son aptos para ser bebedores de té. Cierren la tienda del argumento y del misterio. Abran la casa de té de la experiencia.

El mundo como Ilusión


Cierto día mientras Ananda, el discípulo más cercano y fiel del Buda, caminaba junto a su maestro por los bosques de la India, le preguntó: -Maestro, tú dices que la Creación es Ilusión, que este mundo que puedo ver, tocar y vivir es ilusorio... Mi mente entiende tus palabras, pero no logro convencerme de su significado profundo...
El Buda se limitó a mirarlo y sonrió.
Luego de varios minutos el Maestro rompió el silencio y dijo: -Estoy sediento Ananda, ¿podrías buscar un poco de agua para mí?
Ananda vio distante a unos trescientos metros algo que parecía ser una granja. –Iré por el agua. Enseguida regreso. Le dijo.
Batió palmas al acercarse a la puerta y fue recibido por una joven mujer. Sus cabellos rubios y lacios, su figura esbelta y grácil, impactaron violentamente a Ananda que quedó prendado de la belleza de la joven, al punto que olvidó el propósito que lo había llevado hasta allí.
Detrás de la joven se encontraba su padre quien al ver a un hombre fuerte como Ananda, pensó en lo bueno que sería la ayuda de un par de brazos jóvenes para dar nueva vida a la granja familiar y no dudó en proponérselo. Ananda aceptó de inmediato.
La granja comenzó pronto a florecer con nuevos animales y más y mejores cultivos,. Para que la felicidad fuera completa, el granjero pensó que debía casar a su hija con Ananda. Los deseos del padre se cumplieron y de la unión nacieron dos hermosos niños. Poco después el viejo granjero murió, la familia lo lamentó mucho pero siguió adelante.
Hasta que cierto día se levantó un enorme vendaval. Las aguas de un arroyo que se encontraba cerca alcanzaron tal caudal que Ananda debió abandonar la finca para intentar conservar su vida y la de su familia.
A poco de emprender la partida y con el agua ya a la altura de la cintura, Ananda pudo ver cómo el más pequeño de sus hijos era arrancado por acción del viento de los brazos de su madre y arrastrado por la marea... La madre en un intento desesperado por recuperar al niño, golpeó su cabeza contra el tronco de un árbol y fue arrastrada inconsciente por las furiosas aguas. Al contemplar esta escena, Ananda no advirtió que el mayor de sus hijos se había soltado de su mano y se deslizaba también aguas abajo...
Pese a la conmoción, Ananda tuvo que esmerarse para conservar su propia vida y así nadó, y nadó, soportando los embates cada vez más violentos de las aguas y el viento...
Luego de un largo trecho divisó lo que parecía ser una inmensa piedra y se dirigió a ella. Empleó sus restos de fuerzas para trepar a ella, y colocarse a salvo de la tormenta.
Grande fue su sorpresa al descubrir que sobre la piedra se encontraba el mismísimo Buda que al ver emerger a Ananda se limitó a preguntar: -¿Y mi vaso de agua?
Ananda furioso replicó –De qué vaso de agua me hablas, no sabes la tragedia que he vivido... Yo era el dueño de una granja espléndida que había conseguido con el fruto de mi esfuerzo y tenía una hermosa esposa e hijos y lo perdí todo a causa de un temporal que me ha dejado completamente solo y en la más absoluta de las miserias...
Luego de esto se hizo un silencio y Ananda recordó el pedido de su Maestro y su pregunta inicial.

Según cuentan, toda esta historia transcurrió en el tiempo que tarda una persona en caminar trescientos metros, pedir un vaso de agua y regresar al punto de partida.

Plov


El Plov es un plato de culto en Uzbekistán.
Es básicamente un guiso cocinado en una sola olla en grasa de cordero con carne cortada en cubos, cebollas, zanahorias y arroz; con pasas, garbanzos con cilantro pimientos y otras especias. El jefe principal de la cuidad, cocina Plov en las fiestas sirviendo a veces hasta 1000 personas, todo en una sola olla. El plov no tiene distinción social lo consume todo el pueblo, es un plato universal, tanto festivo como cotidiano: se sirve ya sea en la celebración del nacimiento como en la comida de exequias, en las bodas, o cuando se tiene un invitado de honor, aniversario o simplemente para la comida en familia.Aquí va el plov tal y como se cocina en Uzbekistán.

Uzbek Plov
(Para 4 personas)

2 tazas arroz
5 zanahorias grandes
2 cebollas grandes
400 gr pierna de cordero en cubos
100 gr grasa de cordero
Caldo de verduras o de cordero
1 cucharita pimienta en grano
2 cucharita semillas de cilantro
2 cucharita semillas de comino
1 cabeza de ajo
¾ taza de garbanzos previamente remojados
½ taza de pasas

Preparación

Es bueno comenzar por preparar primero el ajo y el caldo de verduras. El ajo se asa en el horno. El horneado transforma los dientes de ajo en una pasta dorada y caramelizada. Hay que asarlo en un horno a fuego medio (180°C) como una hora. Cuando está listo, la pulpa del ajo debe estar suave y dorada. Luego preparamos un caldo de verduras con un puerro, una cebolla, un poco de perejil y una papa. Taparlo y cocinarlo a fuego bajo unos 45 minutos. Si se lo pone sal a caldo, luego no hay que ponerle al plov.

Pelar y cortar las cebollas grandes por la mitad, luego en rebanadas. Pelar y cortar las zanahorias. Luego preparar las especias: 1 cuchara de pimienta en grano, 2 cucharas de semillas de comino y 2 cucharas de semillas de cilantro. Muele las especias en un mortero hasta obtener un polvo fino, siempre en el sentido de las agujas del reloj

En Uzbekistán hacen plov utilizando solo grasa de cordero. Se puede utilizar los trozos blancos que se encuentran en las piernas o en la parte inferior del costillar del cordero.
En una olla grande calentar la grasa de cerdo, y cuando empiece a derretirse echar la carne de cordero, moviéndola y dorándola por todos los lados, de manera que se vaya haciendo en su propia grasa. Pasados 10 minutos agregar los garbanzos, la cebolla y el ajo. Rehogar y añadir agua, en una cantidad suficiente hasta cubrir. Llevar a ebullición y reducir el fuego para que se vaya cocinando a fuego medio, unos 25- 30 minutos, hasta que la carne esté tierna. Ir agregando caldo caliente si fuera necesario. Pasado este tiempo, añadir en la misma olla el perejil, la zanahoria troceada, el comino, la pimienta y cilantro. Echar el arroz y 3 vasos de caldo aproximadamente (calcular que se cocine en el doble de cantidad de caldo). Cocinar durante 30 minutos hasta que todo este cocido.

Cuevas de Ellora

Para ver esta galería de fotos descargá flash player en: http://www.adobe.com/flashplayer

El día de hoy



Hay una máxima Samurai que dice: “La vida es una sucesión de días, si el Samurai no piensa más que en lo que tiene que hacer ese día, será capaz de realizar cualquier acción. La labor de un solo día siempre se puede tolerar. Mañana no será más que un solo día”.

Más allá de su aparente sencillez, la cita resulta significativa a la hora de entrever el modo en que es percibido el tiempo en el oriente y la relación que los hombres establecen con él.

La impasibilidad ante el fenómeno de la enfermedad o la muerte, el olvido de sí mismo y de la propio fortuna o desgracia, la capacidad de perdonar y olvidar, y también la capacidad de construir partiendo desde ruinas, todos rasgos típicos de la mayoría de las culturas orientales, pueden ser vistos como reflejos de la particular relación que establecen con el tiempo.

Se cree en Oriente que el tiempo no existe en sí mismo de la manera lineal en que el hombre lo percibe. Incluso filósofos y científicos en Occidente podrían acordar con esta idea.

El tiempo sería un mero artificio, una regla más en el fascinante juego de la creación, pero no más que eso. Claro que quienes participamos del juego solemos vivir una relación bastante tortuosa con el tiempo: el pasado que siempre nos acosa con cuestiones irresueltas y con otras que ya jamás podremos cambiar; el presente que se nos escurre como agua entre los dedos y el futuro siempre incierto y, por lo tanto, peligroso, amenazador.

Distinta es la situación de aquél que asume que su condición de hombre estrecha su conciencia a esta percepción lineal, pero sabe que el tiempo es otra cosa.

Él puede vivir en el presente permanente: el pasado está muerto, es una piedra; el futuro aun no existe. Así el presente es siempre hoja en blanco; máxima y absoluta libertad.

Las posibilidades de creación son en el presente infinitas. En el presente todo puede ser, todas las opciones existen en potencia... Claro que una vez que se actúa algo ha sido modificado, ya un trazo ha sido puesto sobre el lienzo blanco; pero sin que podamos siquiera percibirlo inmediatamente después de haber actuado estamos otra vez en el presente, donde todo puede llegar ser, donde todo se puede realizar...

Seguidores