Desgracia y fortuna


Un anciano llamado Chunglang, tenía una pequeña propiedad en la montaña. Sucedió cierto día que uno de sus caballos escapó y los vecinos se acercaron a manifestarle sus condolencias.
El anciano respondió:
¿Quién sabe si eso ha sido una desgracia?
Fue así que varios días después, el caballo regresó y trajo consigo toda una manada de caballos cimarrones. De nuevo se presentaron los vecinos y lo felicitaron por su buena suerte.
Pero el viejo de la montaña dijo:
¿Quién sabe si eso ha sido un suceso afortunado?
Como tenían tantos caballos, el hijo del anciano se aficionó a montarlos pero un día se cayó y se rompió una pierna. Otra vez los vecinos fueron a darle el pésame y nuevamente les respondió el anciano:
¿Quién sabe si eso ha sido una desgracia?
Al año siguiente se presentaron en el lugar los comisionados de los “Varas Largas”. Reclutaban jóvenes fuertes para la guerra. Fue así que al hijo del anciano impedido por su pierna, no se lo llevaron.
Cuando una vez más los vecinos vinieron a ver al anciano, éste simplemente los miró y sonrió...

1 comentario:

Mai dijo...

muy bueno...para tenerlo siempre presente...gracias por compartirlo!

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