El Espejo

"El lenguaje de los pájaros" de Farid Uddin Attar

Había una vez un rey  que era encantador e incomparable por su belleza. El reino de su belleza era el libro de sus secretos, y sus ojos eran, por su atractivo, sus versículos. Ignoro si alguien alguna vez había tenido la fuerza de mantener por un segundo  la vista de este Rey. El mundo entero estaba lleno de su fama y su amor se hacía sentir por toda criatura. 
Los hombres perecían en su búsqueda, ya que no podían ni soportar su presencia ni estar sin él.
Sin embargo, si alguien podía mantener un instante su vista, el Rey manifestaba entonces su rostro; en cuanto a los que no tenían el valor de mirarle, se limitaban a tener el placer de oirle. Nadie era digno de él, y todos morían con el corazón lleno de pena que les causaba su amor.
A consecuencia de esto, el Rey mandó a construir un espejo para que se pudiera ver en él indirectamente su rostro. Se dispuso convenientemente el palacio del Rey y colocaron en él el espejo. El rey iba a lo alto del palacio y miraba en este espejo; su cara se reflejaba entonces y así cada uno podía verlo.
 Si tú amas la belleza de tu amigo, puedes saber que tu corazón es su espejo.
Toma tu corazón y contempla allí su belleza; haz de tu alma un espejo para ver en él el esplendor de tu amigo .
 De la misma forma, la luz no es distinta de su reflejo, el sol no es distinto de su sombra; uno y otro existen juntos. Y si descubres que la sombra se pierde en el sol, entonces verás que tú mismo eres el sol.

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