Cine: Baraka

La palabra Baraka, de origen árabe e inspiración Sufi, puede definirse aproximadamente como "bendición" o "gracia". 

El mundo natural no es un sistema lineal. Éste implica una infinidad de variables interactuando simultáneamente. No hay lenguaje alfabético capaz de abarcarlo, por lo que no hay argumento capaz de plasmarlo.

Sin palabras transcurre este documental que no se limita a exponer imagenes en una sucesión organizada como argumento clásico, sino que más bien construye un lenguaje donde la conexión por similitud o contraste de las imágenes producen sensaciones y significados. 

Donde no se aclara en ningún momento a qué lugar o gente corresponden las imágenes que vemos. Así cada imagen se funde con la otra en una nueva y única, la multiplicidad encuentra la unidad dentro nuestro como espectadores y actores de este mundo.

La filosofía taoísta y el desarrollo del lenguaje chino son ejemplos de lo que sucede en una película como ésta; continúan mostrando que existe un modo de comprender y acompañar el proceso de la naturaleza distinto al de expresarlo en palabras. Un lenguaje ideográfico resulta más próximo a la naturaleza que uno estrictamente lineal y alfabético. En todo momento la naturaleza es una simultaneidad de modelos. Esta simultaneidad se ve reflejada en la película documental "Baraka".

Así, podemos ver en la película a un monje budista que camina muy lentamente entre el gentío de una calle comercial en Hong Kong, la mirada de un jefe indio amazónico, un religioso judío orando ante el muro de los lamentos, una tribu watusi saltando en oración extática, unos jóvenes en un subte, soldados chinos custodiando municiones, un mono que descansa en un lago, cielos y estrellas vistos desde diversos puntos del planeta, templos, cañones de piedra, pirámides y tumbas en Egipto, campo de concentración en Auschwitz, el monte Everest, Camboya, volcanes en Hawaii, rituales tribales africanos, un eclipse solar, campanas, procesiones de peatones y autos, indios bañándose y orando en los Ghats del Ganges, la huella humana en la Tierra y la Tierra virgen sin la influencia del hombre, los pozos de petróleo encendidos luego de la guerra del Golfo, China, India, Tibet, Israel, Japon, Australia, Amazonas, Estados Unidos, Francia, Indonesia...

Un rosario de imágenes compone en nosotros una noción que oscila entre el asombro y el reconocimiento de lo familiar. Esto no necesariamente sucede por encontrarnos, por momentos, con alguna escena conocida de este mundo tan vasto; a menudo nos sucede cuando se encuentran las imágenes más dissímiles pero que cobran sentido como partes integrales de la creación donde todo está hecho del mismo material: la gracia de Dios.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Seguidores