Maya


Una de las ideas más difíciles de asimilar es la idea de que el mundo, que tomamos como real sin dudarlo, es ilusión.

Numerosas películas en los últimos años han partido de esta premisa y la han representado a través de diferentes formas de mundos virtuales; claro, nos es fácil creer en el marco de una película cierta incapacidad que puedan tener aquellos personajes para percibir lo real, ya que están envueltos en una red de sensaciones que cubren sus sentidos. Pero, ¿podemos asumir que nosotros mismos nos encontramos en una situación similar? ¿Somos capaces de dudar de lo que nos dicen los sentidos físicos, dudar de la realidad visible, perceptible con el tacto, audible...?

Nuestra mente, acostumbrada a comprobarlo todo, exige pruebas. Dicen en oriente: pedir pruebas intelectuales de la existencia de Dios es como pedir el raro privilegio de ver con los oídos.

Aparentemente, para cada uno las pruebas van apareciendo en la medida en que la intensidad de los deseos va disminuyendo. ¿Por qué? Porque estos deseos nos orientan a concentrar nuestra mirada y nuestro esfuerzo en el mundo de las formas, a “mirar la sombra”, en la imagen del sol y la sombra.

La imagen: cuando el sol aparece sobre el horizonte, la sombra proyectada por un objeto es mucho más grande que el objeto mismo; pero cuando el sol está en lo alto, la sombra está, por así decirlo, a los pies del objeto.

A veces los rayos del Sol de la Verdad parecen lánguidos y débiles y la sombra de Maya, grande. Pero cuando este Sol se encuentra en su cenit, la Sombra que se proyectaba ante el hombre, desaparece.

Si el hombre mantiene su rostro frente al Sol de la Verdad, la sombra de Maya quedará siempre a sus espaldas, de modo que aun existiendo, no tendrá poder alguno sobre él. Pero si le damos la espalda al Sol, la propia sombra siempre estará ante nosotros.

Así tomamos a las sombras que miramos como lo real, pero cuando las alcanzamos descubrimos que son sólo sombras. Sucede que delante nuestro siempre encontraremos nuevas sombras con las cuales “ilusionarnos” y a las cuales perseguir.

Este reino de las sombras es el reino de Maya, la Ilusión, o el “Principio de la ignorancia” (Maya es un término sánscrito que se puede traducir como “ilusión”, “espejismos” o “irrealidad”). Este principio es el de la dualidad, que conoce por oposión y contraste. Conocemos el placer porque también experimentamos el dolor, lo dulce por lo amargo, la salud por que existe la enfermedad... Hasta que no salgamos de este terreno de los opuestos no podremos experimentar la unidad esencial de todo.

En India los maestros dicen: Aunque no puedan librarse por ustedes mismos de su propia sombra, si le vuelven la espalda y se mantienen de cara al sol, en el momento del cenit, la sombra de Maya desaparecerá para siempre.

El Sol estará iluminando siempre, a la espera de que nos demos vuelta para mirarlo a Él.

Felicidad



Si algo tienen en común el Oriente y el Occidente es que en ellos hombres y mujeres orientan su vida a la búsqueda de la felicidad.
Aunque tal vez se pueda decir que difieren un tanto en la inclinación que esa búsqueda adquiere.

Hablamos de Oriente y Occidente como ideas, como referencias, como tradiciones más que como lugares ya que resulta evidente que existen hombres y mujeres que en occidente han buscado y buscan la felicidad a la manera oriental y que el Oriente, globalización e industrialización mediante, cada día sorprende más por el abandono de las costumbres y las doctrinas propiamente orientales.

Así como nuestra identidad, el ideal de felicidad que a diario se nos impone aparece asociado al tener, al acumular.

Buscamos entonces la felicidad teniendo una pareja y una familia, teniendo una casa y por qué no un par de ellas, teniendo un auto y un buen empleo, teniendo dinero; y teniendo amigos a quienes mostrar las otras cosas que tenemos para chequear nuestra ubicación en el ranking de posesiones frente a los demás.

Si el auto o la esposa ya no nos satisfacen, tenemos al alcance la posibilidad de cambiarlos e incluso si nuestro propio cuerpo comienza a envejecer o ya no nos reporta tanta satisfacción como antaño, podemos modificarlo y con un golpe de quirófano tener hasta un rostro nuevo.

Sin embargo la felicidad que las posesiones nos prometen nunca llega; bien sea porque no alcanzamos aquello que deseamos o porque cuando lo alcanzamos ese deseo es automáticamente suplantado por el de alcanzar otra cosa distinta: es infinitamente frustrante la rueda del deseo.

Lo que vamos obteniendo nunca nos satisface del todo y para colmo nos vemos forzados a empezar a llevar una vida en gran parte dedicada al servicio de esas cosas que tenemos y ellas pasan a ser nuestros amos.

Disculpen si al hablar generalizo demasiado, tal vez debería limitarme a decir que esto es lo que me ocurre a mí y a algunas personas que conozco.

Me gustaría compartir este párrafo del libro de Pacho O´Donnell "La sociedad de los miedos":
Si mides el tiempo de tu vida comprobarás que una excesiva parte de él está destinada a servir a las cosas: llevarlas a arreglar, trasladarlas, renovarlas, mudarte para que quepan, pagar los impuestos, los seguros… Ellas disponen de una agobiante porción de tu vida. No se trata de evitar poseer algo que nos sea de real utilidad, sino que las cosas que tenemos no “nos tengan” a nosotros.

La propuesta que desde antiguo repiten los maestros del oriente pasa por un camino radicalmente diferente y entraña un mensaje para que el hombre pueda, como primer paso, separar aquello que desea de aquello que necesita.

En la renuncia al deseo y no en la frenética carrera hacia su satisfacción sitúan el camino hacia la felicidad. Claro que para el ego esto puede resultar terrible, al punto que algunos maestros han comparado esta experiencia con la de la muerte.

Pero se dice que esta muerte es necesaria y que el único anhelo que a ella sobrevive es el genuino anhelo por alcanzar la Verdad al que ya no cabe renunciar sino hasta alcanzar la realización.

VAGÓN COMEDOR: El Año Nuevo Chino


Como en todas las festividades chinas la comida juega un papel importante, el Año Nuevo Chino no es la excepción. Las cenas tienden a ser especialmente suntuosas. Muchos de los platos que se preparan para esta ocasión se sirven debido a que son considerados como símbolos de buen augurio. Es una fiesta cargada de significados, augura paz, prosperidad y buena fortuna a las familias. Durante los quince días de festejos, la comida es muy importante, y conlleva todo un ritual con significados para el año nuevo entrante. Para cada día hay una costumbre diferente y, como ya sabemos, China es una amante de los placeres culinarios, es así que  existe todo un protocolo gastronómico especial para esta fiesta. La mesa de año nuevo abarca una gran cantidad de verduras, carnes de todo tipo, de salsas y especias, de pastas y de los más variados rellenos para sus panes y empanadas.  

Al preparar los alimentos se cuidan elementos tales como el color, el sabor, el aroma que deben ser justos; así como el valor simbólico de su presencia. 
De toda la abundante comida que se consume en la celebración del año nuevo, algunos platos e ingredientes han tomado mayor importancia que otros, dada  su carga mística, su parecido con una cosa o situación, por su nombre o sencillamente por lo que son, es decir por el sabor que estos tienen y los elementos con los que están hechos. 

El primero es un plato llamado legumbre del año. Se debe cocinar las legumbres junto con sus raíces y esto representa larga vida para los miembros de la familia. El pescado es infaltable en la mesa. Pescado en chino se pronuncia “yu”, que es el mismo sonido que la palabra sobrante, en el sentido de abundancia, en chino. Es por ello que se come pescado, esperando que haya comida sobrante en el año nuevo y no hambre. 
El tercer plato, son las empanadillas cocidas, las típicas empanadas chinas, que significan riqueza para el año entrante. Otro alimento que no puede faltar es la piña tropical y el apio.
Por lo general, a la piña se la presenta en el famoso cerdo agridulce, considerado uno de los manjares más deliciosos de China. La piña tiene un significado de prosperidad y el apio augura una vida más fácil y que se aligeren las cargas que llevamos. Otro plato es el langostino, que se cocina entero, con cabeza y cola. El langostino simboliza la felicidad por su color rojo, y también significa larga vida. El pastel de arroz glutinoso se come de postre, porque significa “alto”, y se debe comer último para que nuestros hijos puedan crecer bien. Los dulces auguran una entrada dulce al año nuevo.

 Aquí les brindamos unas recetas típicas para que también puedan disfrutar de la buena cocina china



Róbalo al vapor

Ingredientes
1 Róbalo  entero, con la cabeza y cola, limpio
¼ tz. + 2 cdas. Vino blanco
3 Dientes de ajos machacados
2  Cebollinas o cebollas largas, cortada finamente en tiritas
1 pedazo Jengibre fresco de 1 pulgada
2 cdtas. Azúcar
¼ tz. Aceite
3 cdas. Salsa de soya
Cilantro picado

Preparación
  1. Enjuague el pescado con ¼ taza de vino, por dentro y por fuera.
  2. Coloque el pescado en un plato ovalado o redondo, lo suficientemente grande para que quepa el pescado. Coloque el plato encima de la vaporera de metal o de bambú o puede utilizar un wok. Cubra y cocine al vapor, hasta que el pescado esté listo (aproximadamente 7 minutos). Trate de no sobrecocinar, ya que el pescado se seca y su consistencia se torna un tanto dura.
  3. Mientras, corte la cebollina en tiritas finas a lo largo. Pele la piel del jengibre y corte en tiritas finas.
  4. Prepare la salsa. En un tazón, mezcle 2 cucharadas de vino, ajo, cebollina, jengibre y azúcar.
  5. Asegúrese que el pescado esté cocido. Cuando la carne se torna blanca, y se desprende fácilmente del hueso, está listo. Cuidadosamente, saque el plato de la vaporera y descarte el jugo que soltó el pescado.
  6. Caliente el aceite en una sartén profunda o wok. Cuando esté bien caliente, cuidadosamente añada la salsa, revolviendo hasta que la salsa hierva.
  7. Vierta la salsa de soya sobre el pescado primero y luego vierta la salsa sobre el pescado. Espolvoree con el cilantro picado. Sirva inmediatamente. Puede acompañar con arroz blanco cocido al vapor.


Cerdo con ananá

Ingredientes
Trescientos gramos de carne de cerdo asado cortado en rodajas
Cuatro rodajas de ananá, cortadas en rodajas
Medio pimiento rojo cortado en trozos medianos
Una taza de zanahorias cortadas finas
Maicena
Una taza de chauhas
Tres cabezas de cebolla china y un poco de sus tallos cortado en trozos
Media taza de caldo de pollo
Media taza de vinagre
Media taza de azúcar
Una cucharada de salsa de soya
Medio ají amarillo fresco cortado en tiritas finas
Media cucharadita de aceite de ajonjolí


Preparación
  1. Hervimos el caldo de pollo con azúcar y vinagre, añadimos la carne de cerdo.
  2. Cocinamos unos 7 minutos y añadimos todas las verduras juntas.
  3. A continuación añadimos el  aceite y el ananá, dejamos cocinar por dos minutos. 
  4. Diluimos la maicena en un poco de agua y lo añadimos a la preparación, movemos hasta que espese y luego agregamos la salsa de soya.
  5. Servir.

Tsampa


El tsampa es la comida nacional del Tíbet. Además de constituir una importante dieta en sí mismo es utilizado en muchos rituales budistas, originalmente como una ofrenda a los dioses animistas para solicitar su protección.

Hoy en día, es especialmente conocido en ese sentido para su empleo en las celebraciones de Año Nuevo, donde es acompañada de versos cantados expresando el deseo de buena suerte tanto para uno mismo y para los demás en el próximo año.

Las características del tsampa vienen de la necesidad de un alimento que pueda conservarse por mucho tiempo y así poder almacenarlo para tiempos difíciles cuando la cosecha escasea, así también como un alimento que ocupe poco lugar para poder llevarlo en los largos viajes a pie por la montaña, ya que con sólo tres bolitas se pueden suplir las necesidades diarias de alimento.

El tsampa tiene 9 ingredientes y todos ellos de alto valor nutritivo, que al ser secados a la sombra, tostados y rallados son reducidos para armar las pequeñas bolitas (pequeñas sólo en tamaño). Como vemos ninguno es bajo en energía.


RECETA DEL TSAMPA
Estos son los ingredientes:

1- Lentejas
2- Garbanzos
3- Maní Natural
4- Maíz seco
5- Frijoles rojos
6- Miel pura
7- Soya en granos
8- Trigo seco
9- Plátano verde


PREPARACIÓN

En primer lugar hay que tener en cuenta que las proporciones deberán ser equilibradas de 1 a 1 entre todos los granos que componen este plato (si se emplea 1 kilo de frijoles, también se usará 1 kilo para cada uno de los demás ingredientes).

1) Tostar los alimentos:

Cada uno de los ingredientes debe ser tostado por separado, esto es importante remarcar porque cada uno de los ingredientes posee una cocción diferente. Si se quiere el plátano podrá ser secado al sol.

2) Moler los ingredientes:

Para la molienda se emplea el mismo criterio que el anterior. Cada ingrediente debe ser molido por separado, ya que varían en cuanto al tiempo requerido en su molienda. Es importante remarcar que se emplee un molino manual y no eléctrico, ya que el metal impide la absorción más sutil o delicada del alimento.

3) Mezclar los alimentos:

Una vez que hemos hecho la molienda pasamos a mezclar los diferentes tipos de harina, en lo posible en un recipiente de madera o plástico, tratando de lograr una mezcla uniforme. Una vez obtenida la mezcla, debemos agregar la miel y amasar hasta obtener una buena consistencia

4) Armar los bocaditos:

Luego de preparar la masa, vamos a preparar los bocaditos. Se deberá dividir la masa en bolitas de aproximadamente unos cuatro centímetros de diámetro. Finalmente será necesario cubrir estos bocaditos y dejar hasta lograr obtener una consistencia que sea maleable y suave.

Hay que recordar que comer una bolita de tsampa equivale al alimento completo de una de las comidas diarias, por lo que se desaconseja comer más de tres por día.

Varanasi

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