Vagón Comedor: Tailandia



La comida tailandesa nos sorprende con sus perfumes, texturas, colores y sabores picantes y especiados. No existe un único adjetivo para describir el sabor característico de sus platos, propio de una combinación entre sal y pimienta, curry y raíz de cilantro. La gastronomía de Tailandia es una mezcla equilibrada de sabores ácidos, salados, dulces y picantes. Y es precisamente esta mezcla la que convierte sus platos en una experiencia única.

Una cena tailandesa es una ceremonia social: se sirven muchos platos distintos y todos los comensales los comparten entre sí, siempre junto a una buena ración de arroz blanco aromatizado. Es el colorido de especias y sabores lo que le da a esta cocina su personalidad distintiva. El empleo de frutos secos y nuez de coco es también característico de esta variedad gastronómica, igual que la mezcla de hierbas y cítricos, entre ellos la citronela o la lima kaffir. Se utiliza hierba de limón, salsa de pescado u ostras para resaltar los sabores, mientras que para equilibrarlos  se utiliza la leche de coco.

La base de la gastronomía son las salsas preparadas con guindillas, pasta de cangrejo, ajo, cilantro, leche de coco y una amplia variedad de especias. Y si bien el arroz es el ingrediente más usado, el curry es el ingrediente básico de toda la cocina tailandesa. Uno de los currys que más se utilizan es el curry massaman. Generalmente se prepara con leche de coco, maní tostados, papas, hojas de laurel, semillas de cardamomo, canela, azúcar de palma, salsa de pescado y salsa de tamarindo.

Para la cocción se emplean cuencos de barro o woks, la clave se encuentra en saber contrarrestar los sabores con el objetivo de lograr una perfecta mezcla agridulce.

Los ricos sabores se complementan con la delicadeza y el arte con el que se presentan la mayoría de los platos. Nunca faltan los arreglos florales en la mesa, ni las frutas moldeadas de formas caprichosas.

Así como es difícil de describir y encasillar en palabras, la comida tailandesa es fácil de disfrutar por eso aquí van unas recetas para que pongan en practica las ganas de descubrir sabores diferentes.



Langostinos con curry de cardamomo y mango



Ingredientes:

4 langostinos pelados
4 finas rodajas de mango maduro
1 cucharada de yogur

Para el curry:
125 gr de aceite de oliva
30 gr de ajo
250 gr de cebolla
20 gr de jengibre rallado o en polvo
50 gr de guindilla
5 gr de cúrcuma
10 gr de cilantro fresco picado finamente
2 gr de semilla de mostaza
2 gr de semilla de cardamomo
500 gr de tomate pelado y troceado
½ lima

Preparación:

En una sartén con aceite de oliva caliente, freír la cebolla y el ajo. Mientras, en un mortero moler las semillas de cardamomo, y una vez que esten molidas agregar los restantes ingredientes. Llevar todo a fuego medio por 30 minutos, luego, dejar que el curry repose.

Colocar en una plancha caliente los langostinos a cocinar, añadiendo de a poco el jugo de lima. Retirarlos cuando estén dorados.

Para armar el plato, colocar en una fuente el mango cortado en laminas, luego el curry y finalmente los langostinos alrededor. Rocíar con una cucharada de yogur.


Pollo al jengibre con tallarines



Ingredientes

- 2 cucharadas de aceite vegetal
- 1 cebolla en rodajas
- 2 dientes de ajo picados finos
- 1 trozo de jengibre de 5 cm en tiras
- 2 zanahorias en rodajas finas
- 4 pechugas de pollo sin piel
- 300 ml de caldo de pollo
- 4 cucharadas de salsa de soja tailandesa
- 225 g de brotes de bambú de lata, lavados y escurridos
- 75 g de tallarines de arroz
- 4 cebolletas en rodajas y 4 cucharadas de cilantro picado, para adornar

Preparación

Calentar el aceite en un wok y saltear la cebolla, el ajo, el jengibre y la zanahoria 1 o 2 minutos, hasta que estén tiernos. Luego colocar el pollo y saltearlo hasta que esté hecho y ligeramente dorado.

Añadir el caldo, la salsa de soja y los brotes de bambú. Llevarlo a ebullición y, a continuación, bajar el fuego dejándolo hervir por 3 minutos. Mientras tanto, remojar los fideos en agua para luego cocinarlos en agua hirviendo durante 6 o 8 minutos, escurrirlos bien. Sirvir el pollo con los tallarines, adornado con la cebolleta y el cilantro.

Bunraku, teatro japonés de marionetas




El  teatro Bunraku de marionetas se caracteriza por la armoniosa combinación de tres elementos; el canto narrativo, la interpretación del laúd shamisén y el manejo de los títeres.

Mientras se escucha la narración y la música, el público observa la acción por parte de los títeres en el escenario. Los narradores se ubican en una plataforma a la derecha del escenario junto con los intérpretes de shamisén

La poesía es dramática y descriptiva. El Bunraku se caracteriza por tener una gran ornamentación poética y una vigorosa recitación. Sin embargo el lenguaje utilizado es el de la vida cotidiana.
El recitador declama, canta y narra la historia mientras su rostro expresa todos los sentimientos posibles en cada una de las situaciones que interpreta. Pese a no poder moverse del sitio que ocupa actúa con todo su cuerpo. Le está prohibido cualquier tipo de improvisación y debe ajustarse al ritmo estricto de la melodía.

El shamisén proporciona la melodía, y no es un mero acompañamiento.
La música tiene y transmite matices emotivos y psicológicos.
El peso de la interpretación del recitador y el movimiento de los muñecos recaen sobre la música. No dar una nota a tiempo podría resultar catastrófico para todo el conjunto.

El rasgo peculiar del bunraku es la actuación de los tres artistas manejando los títeres a la vista del público. El actor principal suele actuar con un lujoso kimono, mientras que los otros dos van vestidos de negro y llevan la cara cubierta con una especie de capucha también negra.
Se dice que la actuación de estos tres hombres solo puede tener éxito si respiran todos al mismo ritmo.

Asistir a una representación de bunraku equivale a contemplar una manifestación pura del alma japonesa. Porqué el bunraku se basa en la armonía de diferentes elementos, en la colaboración sacrificada de diversas personas para conseguir una misma finalidad, la belleza.

El Silencio del Buda


Resalta como uno de los rasgos más característicos de Buda, el de haber sido un ser silencioso. No hace falta ser un estudioso de las culturas del oriente, ni un filólogo avezado en el manejo de los cánones budistas; cualquier hombre común que haya tomado contacto alguna vez con una imagen de Buda coincidiría en destacar su apariencia bonachona y cordial, su sonrisa generosa y su silencio.

Entre los muchos silencios que Buda guardó, hay uno que ha sido especialmente elocuente. Buda guardó perfecto silencio en relación al misterio acerca de la existencia de Dios. La inquietante y perturbadora idea que entraña la presencia de una fuerza más allá de lo humano que creó y rige todo aquello que es.

Buda nunca negó la existencia de Dios, mas tampoco la afirmó.

Este silencio de Buda ha hecho posible que durante cientos de años hombres y mujeres que buscaban un sendero de autoconocimiento pero que no podían transigir con la idea de la existencia de un Dios, encontraran en el budismo un camino afín.

Parece mentira pero el lenguaje es un arma muy potente. Un rótulo de cuatro letras puede resultar depositario de tantas pasiones, expectativas y preguntas sin respuesta que tanto puede dar lugar a que se libren batallas en su nombre como a que un buscador sincero se vea impedido de continuar con su camino solo porque en la puerta a la que ha llegado una inscripción reza: “Dios”.

Buda vio que esto era una necesidad de su tiempo y que existían almas que precisaban que se las liberara del peso de ese nombre, ¿para qué? Para que la mente dejara de entretenerse con especulaciones y al ver la salida del sol pudiera sentir tibieza sin necesidad de explicar nada más.

El silencio de Buda fue su respuesta.

Cuando se acercaban a él hombres y mujeres aquejados por los males del mundo con la esperanza de que cambiara su suerte y los colmara de bienes, el Maestro permanecía en silencio.

Exactamente la misma respuesta recibían aquellos otros hombres que arropados bajo una actitud de búsqueda metafísica le preguntaban acerca de la existencia de Dios, del destino, del origen y fin de lo creado. Silencio, solo silencio.

El silencio de Buda es su respuesta pero no al modo de quien nada contesta. En su silencio Buda invita a volver sobre la pregunta y advertir que ella es el producto del frenesí de una mente desbocada. No hay preguntas más o menos elevadas, inquietudes más o menos importantes, toda inquietud viene de la mente y la mente debe ser aquietada. Esto no quiere decir que toda explicación sea desechable, otros maestros y seres extraordinarios han dejado sus libros y mucha explicación, esta ha sido simplemente la forma que tomó la enseñanza de Buda, delineada para las necesidades de su tiempo.

Hay algo que no deja de llamar mi atención hoy en día, en que puede verse a Buda por todas partes. ¿Por qué tanta fascinación por Buda en plena postmodernidad? Remeras, afiches, películas, bares temáticos, imágenes, restaurantes, música electrónica... Todo referenciado en la figura de Buda, qué tiene que ver todo eso con Buda. La cuestión desconcierta e intriga. Pienso que quizás, en estos tiempos nuestros signados por el vértigo y el ruido algo vemos en esa mirada silenciosa y buena, no sabemos bien qué pero vislumbramos que algo hay en esa figura capaz de contrapesar la velocidad, el dolor y el hastío del mundo en que vivimos...

Vivekananda


Swami Vivekananda

Oh Narem! Oh Narem!
Escrito está tu nombre entre los héroes del Rey
y no por haber nadado los ríos caudalosos de la India
sino por cruzar el Océano a nado,
sostenido solo por el aliento del Amado

Oh Narem! el tabernero te ha invitado a su taberna de luz
y cambió tu nombre para que tu pasado de hombre se vuelva polvo
bebiste del poder y del silencio entre los perfumes del sendero
para que Él mismo pusiera los pies en tu pecho
y experimentaras la gloria

Los hombres aplauden tu perseverancia y tu esfuerzo
tu sabiduría del Vedanta y tu fidelidad a Ramakrishna
impactados por tu manto humilde en la conferencia de Chicago
amigo ¡diles la verdad! ¡diles la verdad!

Diles que tu único impulso fue esa desgarradora sed de Amor
que solo puede ser saciada por el Único Amado
Narem, Narem... fue tu nombre
hasta que Dios que mora en la forma,
te llamó Vivekananda.

Noches de Oriente: Elementos


Amigos, queremos invitarlos a las "Noches de Oriente". Por segunda vez el Oriente Express se detiene en la ciudad de La Plata y nos invita a pasar una noche en oriente. Aromas, sabores, música en vivo, imágenes y mucho más... El pasaje es libre y gratuito, por eso es importante que confirmen asistencia a eloriente.express@gmail.com o a nuestro facebook http://www.facebook.com/El.Oriente.Express El tren los espera el Sábado 29 de Octubre a las 20hs. en Radio Estación Sur, calle 42 nº585 entre 6 y 7 de la ciudad de La Plata. 

Hanuman.



Encarna la expresión del más fiel devoto 
y servidor de Rama
Era un general entre los Vanaras y se lo recuerda 
como símbolo de fuerza y una profunda devoción.












No te des por Vencido

Poema de Francis Brabazon


Aunque el destino mil veces te hace un peón en su juego, no te des por vencido
Al nombre de tu Amado, aférrate… como un niño a un vestido 
Aunque la ola se alce ante ti como una terrible montaña… no te des por vencido
Es tan sólo una onda en el remanso de la fuente de Conocimiento y Dicha 
Aunque se acerquen a ti doradas mujeres como diosas… no te des por vencido
Detrás de sus sonrisas está la Verdad en la amorosa forma del Infinito 
Aunque la Tierra se despedace bajo los martillos del sol… no te des por vencido
Estará ante ti la forma del Amado, cuando los restos del naufragio hayan barrido
Aunque tu Amado te mire de soslayo… no te des por vencido
Un día te llegará la invitación a la danza… serás el escogido
Piensa en los hombres que te precedieron, y en los que vendrán… no te des por vencido
La Tierra, millones de veces… nuestros problemas, de una enorme risa serán motivo 
El final de todo asunto ya estaba en su comienzo… no te des por vencido
En la canción que cantes… se halla la conclusión de tu camino

Arte Poética


Jorge Luis Borges


Mirar el río hecho de tierra y agua
y recordar que el tiempo es saber 
que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua.

Sentir que la vigilia es otro sueño
que sueña no soñar y que la muerte
que teme nuestra carne es esa muerte
de cada noche, que se llama sueño.

Ver en el día o en el año un símbolo
de los días del hombre y de sus años,
convertir el ultraje de los años
en una música, un rumor y un símbolo,

Ver en la muerte el sueño, en el ocaso
un triste oro, tal es la poesía
que es inmortal y pobre. La poesía
vuelve como la aurora y el ocaso.

A veces en las tardes una cara
nos mira desde el fondo de un espejo;
el arte debe ser como ese espejo
que nos revela nuestra propia cara.

Cuentan que Ulises, harto de prodigios,
lloró de amor al divisar su Itaca
verde y humilde. El arte es esa Itaca
de verde eternidad, no de prodigios.

También es como el río interminable
que pasa y queda y es cristal de un mismo
Heráclito inconstante, que es el mismo
y es otro, como el río interminable.

Una historia del Mulá Nasrudin: La sopa de pato

Cierto día, un campesino fue a visitar a Nasrudin, atraído por la gran fama de éste y deseoso de ver de cerca al hombre mas ilustre del país. Le llevó como regalo un magnífico pato. El Mulá, muy honrado, invitó al hombre a cenar y pernoctar en su casa. Comieron una exquisita sopa preparada con el pato.

A la mañana siguiente, el campesino regresó a su campiña, feliz de haber pasado algunas horas con un personaje tan importante. Algunos días más tarde, los hijos de este campesino fueron a la ciudad y a su regreso pasaron por la casa de Nasrudin. - Somos los hijos del hombre que le regaló un pato - se presentaron. Fueron recibidos y agasajados con sopa de pato.

Una semana después, dos jóvenes llamaron a la puerta del Mulá. - ¿Quiénes son ustedes? - Somos los vecinos de los hijos del hombre que le regaló un pato. El Mulá empezó a lamentar haber aceptado aquel pato. Sin embargo, puso al mal tiempo buena cara e invitó a sus huéspedes a comer.

A los ocho días, una familia completa pidió hospitalidad al Mulá. - Y ustedes ¿quiénes son? - Somos los vecinos de los vecinos de los hijos del hombre que le regaló un pato. Entonces el Mulá hizo como si se alegrara y los invito al comedor. Al cabo de un rato, apareció con una enorme sopera llena de agua caliente y llenó cuidadosamente los tazones de sus invitados. Luego de probar el líquido, uno de ellos exclamó: - Pero... ¿qué es esto, noble señor? ¡Por Alá que nunca habíamos visto una sopa tan desabrida! Mulá Nasrudin se limito a responder: - Esta es la sopa de la sopa de la sopa de pato que con gusto les ofrezco a ustedes, los vecinos de los vecinos de los vecinos de los hijos del hombre que me regaló el pato.



El Cantor del Amor


Los mundos del universo nadan en una gota del vino del amor
¿A este antojo del amor, acaso no es sabiduría la propia vida apostar?
No hay asunto en el mundo que no pueda resolverse arrojando una moneda
A cada paso, seguimos un camino que se bifurca en ganancia y pérdida

Sin embargo, cada una de nuestras burbujas es en esencia lo mismo,
diferentes mezclas de colores, con un nombre distinto
Diferentes experiencias de sed y de hambre
¿Qué importará la historia cuando cada burbuja estalle?

El hombre es por cierto una criatura extraña… se embarca en viajes
Cuando en sus arterias, nadan las estrellas y ondulan los mares
Construye monumentos para que otros recuerden lo que su espada cantó
¿Pero la mano que empuñaba esa espada, a quién perteneció?

El campo del amor es un campo de batalla sólo para héroes
El amante solo es libre, cuando no desea recompensa
¿Y en qué otro sitio, si no en el polvo podría una sombra morar?
Qué otra cosa puede decir el cantor del amor que no sea, en ti, puedo confiar                                  

                                                       Francis Brabazon



Radioteatro de la libertad



Quiero ser libre
Libre de los pies que caminan
De los ojos que miran
Del agua que bebo.
Libre de los oídos que escuchan
De las palabras que hablo
De las manos que acarician.
Libre del hambre que tengo
Del frío que siento
De los deseos que me atan
Libre del dolor que sufro

Llamando a Dios



Cuenta Jalaluddin Rumi, que cierta noche un hombre devoto oraba en alta voz cuando el Diablo se le apareció y dijo:

­–¿Hasta cuándo llamarás a voces: «Oh, ¿Dios?» Pierde cuidado que ciertamente no te llegará ninguna respuesta.

­El devoto inclinó silencioso la cabeza. Al poco tiempo vio al Profeta Khadir y oyó que le decía:

–¿Por qué cesaste de llamar a voces a Dios?

–Porque no llegaba la respuesta «Aquí estoy», replicó.

Khadir le dijo:

–Dios me ordenó que venga a ti y te diga: ­–¿Acaso no era Yo el que te espoleaba para que orases? ¿No era Yo el que te ocupaba pronunciando Mi nombre? Tu llamada: «Dios», era mi respuesta: «Aquí estoy». Tu ardiente anhelo era el mensajero que Yo te enviaba. Yo era el que te arrancaba las súplicas y las lágrimas, y el que les ponía alas para que volasen al cielo.

Desapego: El asceta y el hombre rico



Había una vez en la cuidad de Shanghai,un asceta que mendigaba su comida por las calles. Este hombre había renunciado a tener posesiones materiales de cualquier tipo. Tan sólo llevaba una sencilla vestimenta de algodón y una manta para cubrirse por las noches.
Un día tocó a la puerta de una fastuosa mansión. Un hombre abrió y amablemente le preguntó en qué podía ayudarlo. El asceta le contestó: “Vine a pedirte alimento”. El hombre rico le dio cuanto pedía y el asceta se marchó.
Esta escena se repitió durante algún tiempo, hasta que cierto día el asceta al tocar la puerta dijo: “Has sido un hombre generoso,  pero la visión de tu casa y tus ropas de lujo me apenan. ¿Para qué necesitas todas estas posesiones? ¿No te das cuenta que sólo te atan? Nada de lo que te rodea podrás llevarte a tu próxima vida.”
El hombre rico lo escuchó atentamente, y le dijo: “Estas cosas no significan nada para mi”. “Ah ¿sí? ¿estás seguro?, entonces te propongo una apuesta” replicó el asceta. “Acompáñame en peregrinación al templo del Buda. Nos encontraremos aquí para partir juntos dentro de una semana, con una sola condición: ambos partiremos sin ninguna pertenencia. Tendremos que dejar todo atrás”. El hombre rico estuvo de acuerdo con los términos del desafío y los aceptó.

Al cabo de una semana, el hombre rico había arreglado todos sus asuntos, ordenado sus negocios y dispuesto sus bienes entre los miembros de la familia. Abrió la puerta de la mansión para salir de ella apenas con lo puesto, una sencilla vestimenta de algodón. El asceta lo esperaba meditando al pie de las escaleras de la casa en una actitud portentosa. Ambos se saludaron y partieron.

Pero habían caminado apenas unos metros cuando el asceta se detuvo y dijo “Espera, debo volver!”
“¿Qué detiene tu paso?” le preguntó el hombre rico.
“Olvidé mi manta” contestó el asceta.
El hombre rico echó a reír “Yo he renunciado a todo cuanto poseía, ¿y tú, puedes decir lo mismo?
“Es solo una sencilla manta, es mi único abrigo en las noches.” Replicó el asceta.
Ambos se miraron y el hombre rico, dijo:
“Creo que debemos regresar. He ganado la apuesta”

La Noche


Según la tradición el Profeta Muhammad dijo: “La noche es larga, no la acorta tu sueño; el día pasa, no lo empañan tus pecados”.
Al respecto Jalaluddin Rumi comenta: En la noche nace la quietud. En la noche Dios, el Altísimo, corre un velo a fin de preservar los actos de toda ostentación y garantizarles pureza.


La noche nos cubre con un manto de intimidad y silencio; pero su invitación puede ser terrible. Sabemos que en la noche cede toda hipocresía y precisamente por eso, le tememos.
El personaje que he estado construyendo durante el día para diferenciarme de los otros, los colores con los que me he pintado, los disfraces con los que he engañado, todo, todo eso se descascara por la noche y me siento como un niño desnudo y solo; infinitamente solo.
Llega la noche y el frío en el cuerpo, ni siquiera se puede dormir pero no me preocupa. Lo que la noche me tiene reservado habrá de llegar, sea como pensamiento o como pesadilla. Afloran los pensamientos que he ido postergando, y también los sentimientos que preferí barrer debajo de la alfombra del día.
El tiempo que perdí durante el día juzgando a los que me rodean, regresa encarnizado y con una persistencia atroz. Con resignación me digo intentando convencerme: los juicios no hacen mella en el enjuiciado, simplemente disminuyen a quien los pronuncia.
Pero sabias son las palabras del Profeta: La noche es larga. Y por ser, larga es asunto de hombres pacientes. Se trata de esperar, agazapado, un momento. En esa noche terrible, noche del desasosiego y del desamparo, puede abrirse de pronto una insospechada ventana.
En el escenario sin público de esta noche quizás se nos permita un segundo de intimidad. Un instante de claridad. Nada de certezas. Simplemente una ráfaga imposible de retener; el regalo de una vislumbre.
La ráfaga pasa y las dudas regresan, pero el recuerdo en los labios tiene un sabor único.

Finalmente cedo a la rutina del sueño, sonriendo.
Abrigo la esperanza de que mañana cuando el día eche nuevamente a rodar, ese recuerdo haga de la vida algo un poco más liviano.

Sueños

Poema de José Henriques

Sueños heroicos de coraje y valentía
Sueños comunes teñidos de alegría

Sueños de viajes a insólitos lugares
Sueños que se extinguen al llegar

Sueños de tez oscura y pelo enrulado
Sueños de tez pálida y ojos rasgados

Sueños de amor con otro compartido
Sueños de soledad buscando amigos

Sueños de dolor y esperanzas lejanas
Sueños de placer esperando el mañana

Sueños de religión, velas encendidas
Sueños de hermosura y mirada altiva

Sueños de gozo festivo y cambiante
Sueños de deseos buscando un amante

Comienza a cambiar tu dilecto sueño
Dentro de ti mismo busca lo más bello

No malgastes tu tiempo
Para de soñar, el tiempo ha llegado, ¡despierta!

Él se muestra a los héroes humildes,
Sueña, con encontrarlo

El rostro de mi Amado


Desde que vi el mapa del rostro de mi Amado
Aún permanece dibujado en mi corazón
La separación cortó en pedazos al corazón virtuoso
Dejando nada más que la mancha de la separación

Considera que el amor de la flor es Sabiduría
O que los rizos del Amado son un señuelo
Su recuerdo se parece al del ruiseñor,
Y ahora el recuerdo fue más allá de los cabellos;
Está atrapado en mi corazón

Cuando se aniquila al yo, la dualidad desaparece:
¡Y el amante mismo se convierte en Dios!
El corazón tiene un solo lugar
El Amado está en el corazón, o el corazón en el Amado
Ambos son el mismo lugar

¡Oh renunciante superficial!
Haces un espectáculo de tu plegaria
Pidiendo a Dios que satisfaga tus deseos
Recuerda, un verdadero amante no siempre encuentra a Dios
 escondido en el corazón
No hay nada que pedir
El encuentra a Dios manifestándose en el mundo

Los caminos de los Maestros son peculiares
Ellos hacen reir y llorar simultáneamente
Externamente parecen diferentes
Pero internamente todos tienen amor
Hay maltrato en los labios de los Maestros
pero bendiciones en sus corazones

Algunos dicen que la morada del Amado
Se halla en la Taberna, algunos dicen que en la Mezquita
Oh Huma, ¿qué estás buscando fuera?
Entiende que Dios está en Tí.

Ghazal de Huma

Un Poema

                                 Ghazal de José Henriques                                                                                     

 Antes de leer este poema rompe estas palabras en pequeños pedazos
 Así olvidarás que los muchos son Uno, probando sus disfraces

Si alguien te habla del Amor da media vuelta y corre en dirección contraria
La atracción que el amor ejerce hará nudos en tu corazón, ten cuidado

Olvida a los poetas que quieren seducirte con palabras dulces y suaves
Corre, danza sobre el piso resbaladizo, olvida todo, grita desenfrenado

No pudo continuar, se quedó sin voz y nadie quizo escucharlo
Se sentó para escribir sus últimos deseos sobre una piedra afilada

No tenía nada que decir, nada que dejar, había perdido su empleo
El infierno y el paraíso no lo contenían, era una tempestad con hambre

No desesperes el perfume le dio forma a la rosa para esparcir su fragancia
La rosa quizo conquistar al amor vistiéndose de colores y formas elegantes

Cuando el amor susurre los secretos al corazón, la rosa se vestirá de humildad
Y el corazón romperá las ataduras, será libre en la inmensidad.








El Amor y los poetas



El Amor es hermano del silencio.

Palabras, palabras, palabras: son la negación del amor; distorsionan y rebajan. Por eso los intentos por hablar de amor, naufragan inevitablemente en las edulcoradas aguas de la sensiblería. ¿Quién no se ha sentido alguna vez como un tonto al intentar hablar de amor?

Es un insulto al amor intentar explicarlo y es, además, inútil. Lo que se diga, dibujará en el aire una imagen deformada y torpe. Tendrá el invariable sabor de la imitación, al pretender reducir a un molde de este mundo lo que en verdad pertenece al otro.

Por eso son tan extraordinarios los poetas. Solo un poeta puede transmitir sonoramente el amor, ponerle palabras al silencio.

Es que el poeta no cuenta historias ni brinda explicaciones a través del lenguaje. El poeta somete al lenguaje. Lo ha domado como a un caballo fiero y ahora puede moldear con él a su antojo. Y puede hasta incluso sacar de él, lo que NO tiene para dar. Usarlo para nombrar aquello que no puede ser nombrado.

Ahí la diferencia entre un poeta y quien solo domina la técnica de la escritura. El lenguaje del poeta es otro: siempre fresco y nuevo y diferente. Su lenguaje se construye desde una poderosa simbiosis: quien escribe, las palabras y lo que esas palabras nombran, son todos uno y el mismo amor.

En días como estos es para mí casi inevitable la envidia. Cómo me gustaría ser otro, ser uno de ellos.

Pero mal haría si eligiera quedarme con la parte en déficit y no reparase en lo principal. A nadie está vedado el Amor. Más allá de la posibilidad de comunicarlo, todos podemos vivir el Amor y eso, amigos, también es poesía.

A medida que el amante pule el espejo de su propio corazón, refleja amores cada vez más perfectos.

Barreras de miedo e ignorancia, parecen ocultar el amor. Las barreras no existen. Amante y amado son el mismo, entonces, ¿qué podría interponerse entre ellos?

Rangoolis

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El arte del Rangooli consiste en diseños decorativos que se hacen en el piso con polvos de colores.

Los dibujos pueden ser simples o muy complejos, con formas geométricas, flores, breves poesías o textos sagrados. El material de base es un polvo que se trabaja en seco, puede ser harina de arroz u otra harina, polvos coloreados naturalmente como el del Sindoor (bermellón), el Haldi (cúrcuma) u otros colorantes sintéticos, y se suelen utilizar también flores, pétalos y hojas.

Es un arte de la India de origen antiguo, hoy en día es muy popular y practicado por personas de todas las edades y sin un status particular. Los antiguos símbolos se han transmitido de generación en generación, sobre todo por las mujeres.

El propósito mas popular del Rangooli es traer buenas vibraciones a la casa y se realizan durante ocasiones especiales como festivales, ritos, matrimonios, cumpleaños y reuniones similares. Se los ubican en las entradas de las casas, o en lugares que se consideran especiales; este espacio se le ofrece a Dios para darle la bienvenida, o como ofenda.

Este arte se practicaba muchos años antes de la llegada de los arios en India y la gente creía que la belleza de estas pinturas hechas en los suelos de las ciudades tenían poderosos efectos.
En el Ramayana se habla de rangoolis  hechos para celebrar el matrimonio de Rama y Sita, y hay muchas leyendas sobre su origen.

A los Rangooli se los puede encontrar en casi todos los estados de India, los diseños, representaciones y colores varían ya que reflejan las prácticas de las tradiciones únicas de cada área. Son dibujos bellos y delicados, organizaciones que vibran en una frecuencia armónica que puede complacer a lo divino que, atraído por esta hermosa danza de formas y colores, entra a visitar esta casa.

DOLOR y PLACER


Dolor y placer son dos caras de la misma moneda corriente
La tiramos al aire, nunca cae de canto, la próxima será nuestra suerte


Oh amigo no seas necio, no pienses que puedes apurar la creación
Millones de años no pueden ser cambiados con abrir la boca y cantar una canción


Quise cubrir lo ya pintado, pensando que crearía gran belleza
Me olvidé que lo que hay delante de mis ojos, es verdadera realeza


No tengo la paciencia ni el oficio de escultor, la mente es más dura que la roca
Busqué en todos los libros y encontré que ese oficio le pertenece a mi Señor


Perdemos el tiempo forjando imágenes de lo que ya fue creado
El protagonista sabe que todo crece, todo muere, todo está en el mejor estado


Acumulamos basura y la catalogamos, luego la llamamos nuestros recuerdos
Queremos preservar el pasado, reírnos un poco más de nuestro lamentable estado


Nuestras colecciones nos dan importancia, color de ojos, casa, billetera, todo a tono
Lamentamos que lo que sale de nuestro cuerpo no sea también usado como abono


Estoy triste porque después de tanto caminar todavía me aferro a esta rueda
Cuándo me daré cuenta que eres tan sólo Tú, que este partido juega


En los ojos del que ama, el sol pinta continuamente la creación de imágenes doradas
Le damos las gracias a Dios que hay tormentas, nubes y lluvia fuerte ó delicada


Los barrotes de la jaula se retuercen y caen en polvo con los años
Nos sentimos desamparados y tan pronto como podemos los reemplazamos


El amor pasa una eternidad disfrazado en la tierra, rayos de sol, viento y marea
El hombre puede romper este disfraz, pero no nos acostumbramos a esta tarea


En Tu compasión, corriste el velo y de nuevo pude ver Tu esplendor
Tan sólo te pido que dejes que Tu perfume caiga en la tierra, como pétalos de flor.


José Henriques

ANHELO



  Quién no ha sentido alguna vez una sensación de agitación al pensar acerca del sentido de la propia vida.
  A veces sucede que vivimos un hecho extraordinario: alguien muere, alguien nace, alguien enferma, alguien sufre un inusual golpe de fortuna o de desgracia. En esas ocasiones la inquietud se vuelve visible.
  A veces sucede que esa agitación se instala de modo más o menos permanente y motoriza una búsqueda.
  Pero la mayor parte de las veces esa voz es silenciada, preferimos embarcarnos en la búsqueda de lo agradable y placentero para distraernos un poco.
  Sin embargo cada tanto, un eco, una ligera sensación de incomodidad, nos recuerda que las preguntas sin respuesta siguen rondando, acechantes.
  Podemos rehuir el asedio, vistiéndonos con nuevos y coloridos disfraces. O podemos dejar de lado los rodeos y colocar a estas preguntas esenciales y fundantes en el centro de nuestra vida.
  Se dice en Oriente que quienes así proceden comienzan, poco a poco, a sentir un impulso, una aspiración por saber, una inclinación, una expectativa, una sed. A esa sed de conocimiento la llaman “anhelo”.

  Es curioso que la misma condición que nos anima, sea –a su vez– causa de molestia: me refiero a la individualidad.
  El hecho de ser personas separadas y libres nos permite movernos en el mundo al antojo. Pero esa misma separación, nos inquieta. En algún punto nos sabemos unidos a una realidad mayor que nos trasciende. La idea es al principio una sospecha, una mera conjetura, más tarde puede convertirse en certeza.
  Dicen que cuando esa certeza se afianza, la búsqueda se vuelve más intensa y urgente. La separación actúa alimentando la búsqueda, y el anhelo por conocer la verdad es cada vez más vehemente. El anhelo alcanza su máxima expresión cuando, de renuncia en renuncia, el individuo renuncia incluso a anhelar. Ya no anhela nada, ni siquiera conocimiento o comprensión. Su único deseo es volverse como el polvo a los pies del maestro.

Shivaji


Estatua de Chhatrapati Shivaji, Ahmednagar, Maharastra, India

El Fuerte de Shivaji en Raayagadh era impenerable. Lo protegía a él y a su reino de muchos reyes enemigos. La seguridad de la fortaleza (Durga) era de suma importancia para el Reino. La muralla era fuertemente custodiada y las puertas eran abiertas solamente de 6am a 9 pm, con estricta seguridad. La ley decía que nadie podía entrar o salir del Fuerte excepto entre esas horas.

Había una mujer del pueblo que se llamaba Jiraakamii. Solía prestar servicios domésticos al palacio cada día. Todos los días iba y venía del pueblo al palacio, y para este propósito tenía que atravesar las murallas del Fuerte de Raayagadh.

Un día, la esposa de uno de los campesinos estaba teniendo labores de parto. Jiraakamii la ayudó a tener a su bebé, y por lo tanto arribó más tarde que de costumbre al palacio. Para el tiempo en que había terminado su trabajo dentro del palacio, ya eran pasadas las 9 de la noche y las puertas estaban cerradas. Jiraakamiil e dijo al guardia de la entrada que la dejara salir; dijo que si ella no volvía a su casa no podría amamantar a su bebé. El guardia se compadeció se la mujer, pero no podía ir en contra de la ley y siguió el designio de su servicio. Le aconsejaron a la mujer que descansara en la casas de huéspedes, asegurándole que el esposo de Jiraakamii estaría en la casa y se las arreglaría para alimentar al bebé.

A la mañana del siguiente día, tan pronto como dieron las 6, el guardia de seguridad buscó por todos lados a Jiraakamii,  para permitirle dejar el Fuerte. Pero no la encontró. Buscaron por todos lados y ¡encontraron señales de que Jiraakamii había cruzado el muro! Los guardias estaban asombrados porque incluso grandes guerreros jamás habían podido cruzar las murallas del Fuerte. Cómo podía haberlas cruzado Jiraakamii. Temiendo por una brecha en la seguridad, inmediatamente reportaron las noticias a Shivaji.

Shivaji llegó rápidamente a los límites y verificó lo que había sucedido. Mientras todos estaban tratando de entender cómo había sido esto posible, Jiraakamii llegó ante Shivaji y le dijo que ella había quebrado las reglas porque tenía que alimentar a su bebé. Ella dijo que estaba muy apenada por lo que había hecho y que estaba lista para recibir el castigo por su error. Dijo que ni siquiera ella sabía cómo había logrado cruzar el muro y salir del Fuerte.

Shivaji se arrodilló a los pies de Jiraakamii, y postrándose le pidió perdón por su error. Dijo “Madre, yo puedo entender tu amor de madre. Por favor discúlpame por no haber sido capaz de dejarte salir del Fuerte. No hay regla más grande que el deber de una madre con su bebé. Esta torre de vigilancia será llamada con tu nombre para honrarte.” Desde ese momento la entrada al Fuerte fue llamada Jiraakamii, y la gente nunca olvidó la grandeza de esta madre y de Shivaji.

La dualidad y el Uno


La ilusión se expande en la dualidad; la realidad es uno.

En el mar de opuestos mi vida es solo prisa en busca de lo agradable, lo placentero, lo seguro y lo conveniente. Ojos bien abiertos para esquivar el dolor, para olvidar la muerte, para no ver al otro que sufre y que refleja –de algún modo– mi propio sufrir.

La realidad es solo uno.

Como en un caleidoscopio, las combinaciones de lo creado van arrojando cada segundo como resultado formas diferentes, todas de potente atractivo. Pero el ojo que las ve no se mira a sí mismo.
Mi mirada prefiere el deleite; el fascinante espectáculo de la danza que Adán y Eva bailan expulsados del paraíso. El mundo amanece cada día como una invitación a descubrir y acumular nuevas experiencias.

Pero solo uno es la realidad.

No hay par. No hay otros. Ni sujeto ni objeto. La realidad no puede descomponerse en factores o moléculas. Esos son juegos de la mente. Y la verdad que es una pena, si hubiera algún otro tendría a quién seguir; si hubiera algún otro tendría a quién culpar.

Si solo uno existe el asunto se torna difícil. La mirada debe necesariamente volverse hacia adentro y puede que no gusten algunas imágenes de esa visión. Pero ahí está el germen. El material del que todo está hecho. Renunciar a buscar afuera es difícil; implica renunciar a enamorarse del mundo y dejar de juzgar, de clasificar, abandonar el lugar de espectadores en el teatro del mundo y pisar el escenario. Sentir el crujir de las tablas bajo las suelas, y embarcarnos en la búsqueda del hombre que tenemos que ser.

La realidad es uno, uno mismo.

Rostros de Oriente

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desde el Líbano


Fragmento del capítulo dedicado al Amor del libro 'El Profeta' de Kahlil Gibran.

Dijo Almitra: Háblanos del Amor.
Y el profeta levantó la cabeza, miró a la gente 
y una quietud descendió sobre todos. 
Entonces, dijo con gran voz:

Cuando el amor los llame, síganlo.

Y cuando su camino sea duro y difícil.
Y cuando sus alas los envuelvan, entréguense. 
Aunque la espada entre ellas escondida los hiera.
Y cuando les hable, crean en él. 
Aunque su voz destroce nuestros sueños, 
tal cómo el viento norte devasta los jardines.
Porque, así como el amor los corona, así los crucifica.
Así como los nutre, así los poda.
Todo esto hará el amor en ustedes
para que puedan conocer los secretos de su corazón
y convertirse, por ese conocimiento, en un fragmento del corazón de la Vida.
El amor no posee ni es poseído.
Porque el amor es suficiente para el amor.
El amor no tiene otro deseo que el de realizarse.


 
Tema compuesto al poeta Kahlil Gibran, por Abaji

El Profeta y su Turbante



Un día el Profeta estaba sentado, rodeado de sus discípulos, hablando sobre Allah, mientras ataba el turbante en su cabeza. Uno de ellos le preguntó: “Muhammad, a menudo el arcángel Gabriel ha venido a verte con mensajes de Dios, ¿le pediste alguna vez que te describiera cómo es Dios?”. Muhammad le respondió que no lo había hecho y que la próxima vez que el arcángel llegara con un mensaje, se lo preguntaría.

Cuando el arcángel Gabriel llegó con un nuevo mensaje para el Profeta, Muhammad le pidió que le describiera a Dios. El arcángel le respondió que no lo había visto, ya que cuando Dios le daba un mensaje, él nunca elevaba los ojos para mirarlo. Pero le dijo que la próxima vez lo haría.

Pasó el tiempo, nuevamente el arcángel Gabriel llegó con un mensaje y el Profeta le preguntó si esta vez había mirado a Dios. El arcángel le respondió que sí. “Dime, ¿cómo es Dios?" preguntó el Profeta.

Gabriel le respondió: “Dios es una refulgencia de extremo brillo y gran belleza”. “Cuéntame, ¿qué más pudiste ver?” inquirió Muhammadd “ ¡En medio de esa refulgencia pude verte a ti, oh Profeta, atándote el turbante!”.



Será


Será que tantas veces he perdido la razón por Ti
Que puedo verte aun en estos extraños disfraces

Será que tantas veces te busqué y te imaginé
Que ya eres hombre y mujer, cuervo o serpiente

Será que tu amor quema tanto que prefiero mi imaginar
A tu realidad de ojos perfectos

A veces cuando respiro sueño que es tu aliento
Y cuando duermo que las sábanas son tus cabellos

Sí, mi amor, definitivamente he perdido la cabeza
Y qué diferencia hay para un loco de amor
Entre la razón y la locura, entre la certeza y la duda

Tu belleza me ha cautivado
y este fuego blanco
Está transformando mi ser
Para amarte más y más


Letra: Gabriel Bollini; Música: Juan Saidón

El teatro de la vida

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Qué lindo que es ir al teatro, me encanta, lo vivo como una verdadera fiesta!!!!

Si la propuesta está bien cuidada y es acorde a nuestro paladar, resulta un deleite poder involucrarse por un par de horas en una historia ajena desde el lugar de observadores. Vivirla a la par de los personajes pero sabiendo que en verdad nadie muere, nadie gana, nadie sufre, nadie traiciona y nadie es traicionado, son solo sombras, situaciones ficticias pensadas como invitaciones al esparcimiento y la reflexión.

En cambio la vida fuera del teatro se presenta bien diferente, los dolores duelen, las traiciones también. Hay tantas cosas que duelen y pesan. Pienso en mi vida cuidadosamente compartimentada en distintos intereses y roles, el precio que pago por todos ellos es el mismo.

Familia, amigos, opiniones políticas o preferencias de cualquier tipo, se vuelven a veces lastres con los que hay que lidiar en lo cotidiano. Construimos ese edificio que llamamos personalidad pero no para vivir cómodos dentro de él, para refugiarnos de la lluvia o el frío, sino para convertirnos nosotros en sus servidores. 

Peligro: Una contradicción entre familia y política en el tercer piso, rápido a apuntalar la estructura; Alarma en el subsuelo: posible fuga de racionalidad, el yo de oficina demanda atención, manos a la obra, un ejército de psicológos o de fármacos ya mismo, la estructura no puede ceder. Armamos esa estructura para poder decir satisfechos: -ahhh este soy yo. Y después vivimos para sostenerla, cada piso, cada adorno que agregamos al edificio nos maravilla pero la verdad –y la sabemos– es que supone una nueva amenaza; algo más que se puede romper, algo más que deberemos cuidar y algo más por lo que habremos de lamentarnos el día en que inexorablemente se pierda.

Muchas veces tengo miedo de tomarme demasiado en serio, por eso me gusta el teatro donde las experiencias son profundas y llenas de riqueza pero a la vez livianas y efímeras.

Hace pocos días un amigo me enseñó un conjunto de fotografías de rostros de personas de la India rural; la sensación que tuve fue exactamente la misma que sentí en las visitas a aquellas regiones: cierta envidia al ver en sus ojos que la vida no les pesa, que actúan siempre el guión de hoy, las escenas siguientes todavía no llegan y por ende no existen, las experiencias pasadas están muertas y tampoco existen. Sonríen y viven al día. Su estructura es siempre cambiante, instantánea, dinámica, como las formas de Proteo. 

El fabuloso Cuento

Ghazal de José Henriques

Pobre necio, apropiarme de un deseo que no era, no era mío 
Escrito en ese granito de polvo ya estaba mi destino 

El proyecto es perfecto, igual me rebelo con altivez 
No fue mi elección, mis ojos fueron vendados con ilusión 

 Tanto actuar... y debo hacerlo con lucimiento y elegancia 
“¡Destierra osado tonto... destierra toda ignorancia!” 

 Eso me dices ahora, después de nutrirme con esmero 
Con una infinidad de sueños, alegrías, pesares y deseos 

 Eres el único, eso me dicen... lo escucho a cada momento 
 Tu guión fue escrito para una multitud y actuar lleva tiempo 

 Confinado en una casa de vastos jardines, perfumes y sonidos 
 Me encierro en un cuarto oscuro y converso con otros cautivos 

 Cuánto tiempo para desaprender lo poco que sabemos 
 Cuánto tiempo para terminar la actuación de este fabuloso cuento.

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