Jardines Japoneses


Los jardines japoneses están concebidos como obras de arte que expresan la belleza de la naturaleza y los valores espirituales de una cultura.
Intentan interpretar la naturaleza más que copiarla.
Estos jardines no están en estado natural o silvestre, sino que la naturaleza es reinterpretada, transformada y abstraída, lo creado no es la naturaleza en sí, sino una visión idealizada, la esencia de la naturaleza, con sus ritmos y formas.

Para apreciar y comprender el significado del jardín japonés, deben conocerse los elementos que lo componen y las ideas religiosas, filosóficas y culturales que encarna.

La mayor parte de los jardines japoneses están claramente delimitados en recintos. La separación en recintos permite concebirlo como una obra de arte independiente, al igual que una pintura enmarcada.
Los caminos que recorren el jardín se crean como guía y son más que un  mero elemento de diseño. Mediante un cuidadoso trazado de los caminos se controla no sólo la cadencia del movimiento en el jardín, sino también lo que se ve caminando, nos permite ir revelando el jardín de un modo ideal, como corriendo un velo.

Es muy común el uso de rocas. Originariamente se creía que las rocas contenían el espíritu de los dioses o poderes sobrenaturales, por este motivo es que son colocadas en los jardines, y usadas en las imágenes religiosas.
Uno de los elementos más habituales es la arena blanca. Este elemento está relacionado con la creación de espacios sagrados. Desde tiempos muy antiguos es común en los templos desparramar arena blanca como símbolo de purificación.

El agua es otro de los elementos simbólicos destacados en el jardín. Para el Budismo el proceso natural del agua es un símbolo de la vida. El agua brota en el manantial de la montaña, acumula energía, supera obstáculos y a veces se estanca, y mientras corre hacia el valle se funde en la calma del océano. Todo esto como  metáfora de la existencia del hombre.

Las plantas juegan también su rol en el jardín japonés.
La “eternidad” se alterna con el “instante”, representados mediante el pino y el cerezo. El pino, es un árbol perenne de carácter noble, representa la estabilidad, aquellos aspectos de la vida que son eternos. En contraste, estan las flores del cerezo, breves y abundantes, son dispersadas por el viento, ellas representan el aspecto efímero de la vida.
Y por fin los puentes, tan propios del jardín japonés, son utilizados con el propósito de cruzar la corriente del agua. Estos vistosos puentes de madera tienen todo un aspecto simbólico. Un puente une dos mundos, el mundo de los hombres con el mundo de los dioses. Se dice que el puente con forma de arco está uniendo “este mundo” con el “cielo”, dándonos la posibilidad de renacer en el paraíso.

1 comentario:

Anónimo dijo...

muy lindo el post!

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