Krishna y el amor de sus amantes

Narada era uno de los más cercanos discípulos de Krishna. Se cuenta que cierta noche, se dirigió hacia su habitación para darle un mensaje cuando fue detenido por el sereno que le impidió el acceso, diciéndole que el Señor Krishna se había retirado a rezar y que había pedido no ser interrumpido por nadie.
Narada sorprendido replicó: “¿Rezar? ¿Mi Señor está rezando? ¿Cómo puede ser eso? ¿A quién reza Él? ¿Quién puede haber más grande que Krishna si Él es ni más ni menos que el Avatar, Dios mismo que ha venido a la tierra?” Narada se enfureció y acusó al sereno de blasfemia.
Pero el sereno insistió en que Narada no interfiriera, diciéndole: “Lo único que te estoy diciendo es lo que Él me dijo. Me dijo que quería rezar y que no debía permitir que persona alguna entrara porque no quería que lo molestaran mientras estuviera rezando”. Narada no pudo hacer otra cosa que esperar mientras por su cabeza pasaban pensamientos confusos, Krishna lo había engañado? Si Krishna realmente estaba rezando a alguien eso quería significar que existía alguien superior a él con lo cual él no podía ser Dios.


Más o menos al cabo de media hora, Krishna salió de su habitación y vio a Narada que lo estaba esperando afuera, junto a la puerta. Saludó cariñosamente a Narada, pero éste estaba tan inquieto que le un saludo bastante frío. “¿Qué te ocurre?”, le preguntó Krishna. “Pareces disgustado.” Narada estaba tan disgustado que, de hecho, había olvidado completamente el mensaje que tenía que entregar, y le dijo: “El sereno dijo que Tú estabas rezando”.
“Sí, es así,” afirmó Krishna. “¿Pero cómo puede ser eso posible a quien le rezas tú?,” le preguntó Narada. Krishna rió: “¿En verdad quieres ver a quién le rezo? Ven conmigo”. Y Krishna condujo a Narada hasta su cuarto de oración. “Aquí tienes, aquí está Mi Dios,” le dijo Krishna.
¿Y qué fue lo que Narada vió? Vio figuritas y pequeñas imágenes de los discípulos de Krishna. Había una figurita de Narada, de Arjuna y de cada uno todos los allegados. “Estos son los seres a los que rezo,” le explicó Krishna. “Rezo a Mis amantes. Mira, todo el propósito de la Creación consistió en que Mi amor fluyera. Yo amo eternamente a mi Creación, pero nazco periódicamente para recibir el amor de Mis amantes. Mis amantes me adoran y yo adoro el amor de ellos hacia Mí.”

Condicionamientos

Una caravana que iba por el desierto se detuvo cuando empezaba a caer la noche.
Un muchacho, encargado de atar a los camellos, se dirigió al guía y le dijo:
-Señor, tenemos un problema. Hay que atar a veinte camellos y sólo tengo diecinueve cuerdas. ¿Qué hago?
-Bueno -dijo el guía-, en realidad los camellos no son muy lúcidos. Ve donde está el camello sin cuerda y haz como que lo atas. El se va a creer que lo estás atando y se va a quedar quieto.
El muchacho así lo hizo. A la mañana siguiente, cuando la caravana se puso en marcha, todos los camellos avanzaron en fila. Todos menos uno.
-Señor, hay un camello que no sigue a la caravana.
-¿Es el que no ataste ayer porque no tenías soga?
-Sí ¿cómo lo sabe?
-No importa. Ve y haz como que lo desatas, si no va a creer que sigue atado. Y si lo sigue creyendo no caminará.
La realidad no nos impone los límites, nuestros propios condicionamientos lo hacen.

El Espejo

" El hombre se miró en el espejo de la creación y su hambre fue atroz
Comió de todo y continuamente, pero no pudo apaciguarla

La desesperación era aguda, para mitigarla creó el olvido
Se enamoró de casas, velocidad, paisaje y otros seres queridos

Nuestros ojos perdieron su agudeza, sólo pueden mirar lo opaco
El brillo de la Verdad es demasiado fuerte, puede cegarlos

Muy cerca tuyo hay una puerta cerrada, del otro lado hay una puerta
Oh peregrino atrévete, deja que el corazón entre, él es muy discreto"

José Henriques

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