Shams y Rumi, el encuentro


Dos hombres eran amigos del mismo Amigo. A pesar la enorme intimidad y del estrecho vínculo de lealtad y confianza que ambos forjaban con el mismo Amigo desconocían por completo la existencia del otro.
Era extraño que no se conocieran porque los amigos del Amigo compartían un mismo oficio. Eran poetas, verdaderos artistas inspirados. Escribían animados por el mismo propósito, complacer a su Amigo.
La distancia entre estos amigos era irreal, no podía sostenerse demasiado tiempo, sólo el necesario para que la urgencia de la sed no se saciara y continuara quemando en forma de poesía. El fuego crecía en la separación y las palabras  más y más ardientes consumian por dentro a cada uno de los poetas. Recién cuando las plumas se detuvieron y las palabras encendidas dieron paso a la intimidad del silencio... el encuentro tuvo lugar.
Dos hombres frente a frente, dos amigos, dos hermanos. Abrieron los brazos anticipando la unión, sonriendo de satisfacción al reconocer en este nuevo amigo el rostro de aquél antiguo Amigo al que los dos habían amado. 





Shams vivió vagando de una ciudad a otra como un mendigo, ocultando de ese modo su santidad... A pesar de contar con todo el conomimiento y la más grande sabiduría, algo faltaba en su vida...




 "A causa de la pena, mi corazón se ha convertido en morada del llanto. Y buscándote a Ti, lo abandoné todo. Mi corazón no deja de mirar hacia arriba en busca del Amigo. Dónde, dónde estás?"





Rumi era un hombre reconocido y respetado. Daba conferencias y tenía sus propios discípulos que lo reconocían como maestro. Era ya un gran poeta y su fama se extendía más allá de los confines de Persia. Pero a pesar de todo eso, su corazón no experimentaba la plenitud, se sentía separado de su destino...




"Escucha el ney, escucha su noble voz , que se lamenta tristemente de la separación. Yo quiero un pecho desgarrado por la separación, para poder hablarle del dolor del anhelo. Todo el que se ha lejado de su origen, añora aquellos días de unión."




"Me preguntas cómo estoy? Mírame cómo estoy: fuera de mí, arruidado, ebrio por la locura. Bajo el mando de imágenes de este cuerpo, no soy más que una fantasía, como el viento o el agua. En Tu separación, yo soporto la carga de este mundo."






"Cuando, al anochecer, cada uno enciende su lámpar y extiende su mantel, me quedo a solas con el recuerdo de mi Amado, con pena, lágrimas y llanto. Con mis lágrimas hago mi ablución y mi oración se vuelve ardiente. Y cuando llega a mi mezquita el canto de mi rezo, quema la puerta con sus llamas. ¡Que extraña es la plegaria de los ebrios! ¿acaso es aceptable? esa plegaria no respeta los tiempos y no conoce sitio alguno. ¿Cómo puedo llamar, sin corazón ni manos a la puerta de Dios? ¡ Señor, señor! si me robaste el corazón, y manos, dame, dame refugio"




 "Hoy amado Sol, ya no somos capaces de distinguir “yo” de “tú”
Tu amor nos ha embriagado y al hacerlo nos ha librado del dominio de la mente,
ya nada sabemos sino de la demencia y la locura.
En el jardín no vemos nada, salvo la cara del Amigo.
Me convertí en ti y tú te convertiste en mí. 
Me convertí en carne y tú te convertiste en alma."

  
"Tanto he pensado en Ti, que mi ser cambió a Tu Ser.
Paso a paso Te acercaste a mí, poco a poco me alejé de mí.
Desde que he oído la palabra Amor he posado mi vida, mi corazón,
y mis ojos en ese camino.
Acostumbraba a pensar que el Amor y el Amado eran diferentes.
Ahora ya sé que son Uno y lo mismo."

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