Cocina Hindú

POLLO CON HONGOS Y PIMIENTOS


Ingredientes
3 pechugas de pollo deshuesado
Marinada
 1 1/2 cdita de sal
 1/4 cdita de pimienta negra
 1/4 cdita de ají molido
 2 cdas de una pasta de ajo y jengibre hecha de:
  -1 cda de ajo picado
  -1 cda de jengibre picado

Para acompañar
3 cdas de aceite de oliva
2 cebollas
3 dientes de ajo
1/4 de raiz de jengibre
1 pimiento colorado
1 pimiento verde
1 pimiento amarillo
1/2 cdita. de semillas de comino
2 ajies picantes verdes
20 hongos cortados en julianas
1/2 cdita de sal
1 pizca de azúcar
2 cdas de aceite
1 pizca de ají molido.

Preparación
Mezclar los ingredientes de la marinada en un bowl. Incorporar el pollo a la marinada. Cubrir el bowl y dejar marinar en la heladera por 24 horas.
En una cucharada de aceite de oliva, saltear el pollo a fuego bajo, entre 5 y 10 minutos hasta que esté blando. Cortar el pollo cocido en cubos.
En el aceite remanente saltear las cebollas, ajos, jengibre, pimientos, las semillas de comino y el ají verde todo cortado en julianas por cinco minutos. Agregar los hongos, la sal y una pizca de azúcar. Revolver y cocinar hasta que los hongos estén tiernos. Reservar los vegetales y los hongos. Con un poquito de aceite  saltear el pollo con el ají molido. Mezclar el pollo y los vegetales a fuego lento, por 15 minutos para que el pollo se embeba del sabor de los vegetales y hongos.

Receta del libro "Cooking with Katie" Katie R. Irani.

Siddharta y el rio

"Se pusieron a escuchar. Las voces del río cantaban con dulzura. Siddhartha miró en el agua y en su fluir le aparecieron imágenes: vio a su padre, solo llevando duelo, se vio a sí mismo, solo unido por lazos de amor a su hijo lejano; vio a su hijo solo también, sobre la ruta ardiente que recorría hacia la meta de sus juveniles aspiraciones; cada uno de ellos tenía los ojos fijos sobre una meta, en cada uno de ellos señoreaba el pensamiento de alcanzarla, cada uno de ellos era presa de tremendos sufrimientos. El río cantaba con la voz del dolor y de la pasión, atraído por su meta se deslizaba hacia ella y su murmullo se hubiera dicho una queja...todos los clamores, las aspiraciones, los afanes, los sufrimientos y los placeres, todo el bien y todo el mal, formaban el río del suceder, la música de la vida, Y cuando Siddhartha, olvidándose de su Yo dejó de atender a los clamores de sufrimiento y de dolor y aguzando los sentidos abrió su alma a todo, entonces percibió que la sinfonía de las mil voces que a un tiempo se alzaban del río sólo decía una palabra: Om."
"Siddharta" Herman Hesse.


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