Cordura



Continuamente nos tropezamos con ellos, todo lo hacen por una razón
Los cuerdos de este mundo tienen todo calculado, aun su opinión

También tienen su lugar en la historia, los saludamos con gran cariño
Nos recuerdan que todo lo que hacemos es el espejo de cómo nos sentimos

El presente es acción manifestada, el anhelo no busca resultados
Si quieres un motivo, rompe el círculo y vuélvete un amante descalzo

Deseos y quereres están grabados en viejos surcos, aprendemos por imitación
El amor nace y florece, la perfumada semilla es entregada por invitación

La cordura es necesaria para ganarnos el pan y saludar a nuestros vecinos
Para hacer reir a los demás y olvidarnos que éste es nuestro exilio

No influyen los escritos en cuevas abandonadas ni los planetas lejanos
Lo que buscamos está siempre disponible, pero no cabe en nuestras manos

Oh amigo presta mucha atención cuado le escribes poemas al Amado
Cosecharás lo que sembraste... alégrate y no olvides que Él es tu Aliado

 José Henriques

Amrita, alimento de la inmortalidad




Según se cree en tiempos remotos en la India, dioses y demonios se habían lanzado a la búsqueda de la amrita, el alimento de la inmortalidad. 
Antiguos ecos resonaban diciendo que ese alimento realmente existía. Tal era su magnificencia que el propio Dios Vishnu advirtió a los buscadores que ninguno de los bandos por sí solo podría encontrar el anhelado alimento. Así que los instó a que se unieran y juntos, dioses y demonios, retomaron la búsqueda. Fue el propio Vishnu quien les fue dando paso a paso los ingredientes de la divina receta. Hierbas exóticas, extrañas raíces, toda clase de bulbos y plantas y flores… 
Cada ingrediente fue cuidadosamente agregado en el océano de leche. Pero según Vishnu la preparación tenía que ser mezclada. Pero ¿cómo hacer para batir el océano? Dioses y demonios fabricaron un batidor utilizando a Mandara, la montaña de oro, a la que rodearon con Vasuki, la serpiente gigante. Con ese grandioso batidor lograron  agitar fuertemente el océano. Al principio la preparación tenía una extraña coloración y un aroma no del todo agradable. Continuaron batiendo y poco después el océano brillaba con el brillo de mil soles, irradiando el más exquisito de los perfumes.
La evidencia era indudable. Habían alcanzado la amrita, el alimento de la inmo rtalidad. Dioses y demonios retomaron entonces su añeja disputa por alcanzar el control de la amrita. La intervención de Vishnu puso al alimento de la inmortalidad bajo el dominio de los dioses. Los demonios no se contentaron y, furiosos, emprendieron un violento ataque contra los dioses. Al cabo de una batalla cruenta y prolongada, la victoria fue –finalmente- para los dioses. Durante esa batalla y como producto del forcejeo entre dioses y demonios por obtener el cuenco en el que se encontraba la amrita, cuatro gotas del sagrado alimento cayeron sobre la superficie de la India. Los cuatro sitios así señalados son aun hoy considerados lugares santos en aquél país.
Miles de años después, en una pequeña aldea de la India rural un maestro recrea para el deleite de su joven discípulo esta vieja historia de dioses y demonios disputando por el alimento de la inmortalidad.
Al cabo del relato el maestro explicó: -Joven amigo, Dios es esa amrita: el océano mismo de eternidad, el océano de Amor. Me permites una pregunta, continuó el maestro. Supongamos que hubiera una taza de almíbar y tú fueras una mosca. Dónde te posarías para beber el almíbar.
El discípulo respondió: Me sentaría en el borde de la taza y estiraría el cuello para beber.
Por qué, le preguntó el maestro. Qué tendría de malo zambullirse en medio de la taza y embriagarse de almíbar.
El discípulo contestó: Porque si hiciera eso mis alas quedarían adheridas al almíbar y moriría.
Hijo mío, replicó el maestro, esa no es la naturaleza del alimento de la inmortalidad. El hombre no muere por sumergirse en él sino todo lo contrario, se vuelve inmortal. Atrévete. Sumérgete profundamente, no temas. Fundiéndose en Dios un hombre se vuelve inmortal. 

Buscadoras de Perlas del Japòn



“Si buscas perlas debes transformarte en buzo, y un buzo debe tener muchas virtudes. Debe atar su cuerda a Dios, poner su vida en Sus manos; y sin respirar, zambullirse de cabeza”

Rumi


 "Cuando me volví un amante pensé que había conseguido la Perla de la Meta. Necio de mí, ignoraba que
esta Perla yace en el fondo de un océano con innumerables olas que enfrentar y grandes profundidades que sondear."
Hafiz




"Si deseas una perla, debes abandonar el desierto y vagar junto al mar; y aún si nunca encuentras la brillante perla, al menos no habrás dejado de llegar al agua”.
Hakim Sanai


“¿No es una pena llegar hasta el mar y sacar nada màs que un cantaro de agua, habiendo allí perlas y cien mil cosas preciosas? Todo el universo es nada más que la espuma que flota sobre el mar. Ese mar donde se encuenrta la Perla, solo es conocimiento de los sabios.”
Rumi

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