Rumi y la música

Escucha el ney, escucha su noble voz que se lamenta tristemente de la separación.
Yo quiero un pecho desgarrado por la separación, para poder hablarle del dolor del anhelo.
Todo el que se ha alejado de su origen,
añora aquellos días de unión.
El canto del ney es fuego, no aire.
¡No merece vivir quien no tiene ese fuego!
Ese fuego es el fuego del amor que arde en el ney.
El ney es el confidente de todo aquél que está separado de su amigo. Sus cantos desgarran nuestros velos.
¿Quién ha visto jamás un veneno y un antídoto como el ney?
¿Quién ha contemplado jamás un consuelo y un enamorado como él?
Rumi

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