Los artistas de Ellora

En los comienzos el mundo era muy sencillo.
Tan solo eran el hombre y la naturaleza.
En los bosques de la India la naturaleza además de asumir la forma de la belleza, del alimento, de la sombra, también asumía la forma del peligro.
Al hombre solo le preocupaba satisfacer sus necesidades vitales y sobrevivir de los peligros. El peligro en esos bosques tenían un nombre: los animales.
Tigres, elefantes, serpientes, monos y variada cantidad de criaturas salvajes constituidas en permanente amenaza.
Un hombre pensó en construir un refugio dentro de la montaña y otros hombres lo siguieron. Un lugar donde protegerse para descansar por las noches.
Los hombres vieron que eso era bueno y cavaron la piedra más para hacer los lugares más confortables y poder pasar así más tiempo.
Y vieron que esas cuevas eran buenas y alguien comenzó a tramar un plan para defenderse de los animales y se le ocurrió por primera vez dibujarlo en la piedra.
Un hombre con una lanza defendiéndose del ataque de un tigre representados de modo rudimentario.
Y vieron que esos dibujos además de útiles eran bellos que podía dibujarse cualquier cosa y llenaron las cuevas de dibujos hasta en los techos.
Muchos años después esos mismos hombres primitivos, su linaje, transformaría esa práctica en verdadero arte.
Lo que surgió como una necesidad defensiva y de conservación, se transformó con el correr de los años en algo mucho más refinado.
En Ellora, ese mismo espacio escondido dentro de la tierra alcanzó una inusitada magnitud al convertirse en una magnífica obra de arte secreta.
Mujeres y hombres tenemos esa capacidad desde el principio de los tiempos: partir de algo esencial, casi grosero, y a través del pulimiento y el perfeccionamieno transmutarlo en un arte excelso.
Las mismas cuevas que el hombre construyó para escaparse son las que, años después, construirían los artesanos de Ellora para encontrarse.

Los que nada esperan


Tal vez algún día te llegue el cansancio, entonces únete a los caballeros que nada esperan
Debes estar preparado para dejar todo, en este nuevo viaje no hay cabida  para quimeras
Ganarás otras cosas, habrá silencio en tu corazón y  tus ojos se volverán brillantes
Verás a Dios en cada ser humano,  jugando todos los roles, amado y amante
Si tan sólo Él existe, dónde está tu doncella, dónde están tus parientes y amigos

Algo te queda todavía, tu individualidad úsala para complacerlo, que sea ese tu destino
José Henriques

La Danza de la Creación. Teatro en La Plata



¿Qué rol juega el amor en el juego de la Creación? ¿De dónde 
proviene la inspiración de nosotros, los seres humanos? Acaso 
puede la mente exigirle al corazón qué canción cantar al Amado… 


Un peregrino errante en su recorrido busca respuestas al 
anhelo de su corazón. Sus pies polvorientos ya no saben dónde 
caminar. Él espera día y noche con guirnaldas y canciones a que 
su corazón se exprese, y así volverse Uno con el Amado. 



La danza de la Creación es la obra de teatro donde el juego 
entre amante y Amado se expresa. En esta danza el amor se 
esparce continuamente. El Amado se muestra y se esconde.
Él se disfraza dando vislumbres de cómo es en realidad. 

¡Oh amante qué afortunado eres, un día Él llenará tu copa 
y entonces no pararás de danzar! 


Libre

Seré libre-sin dicha ni desdicha-, como el viento
que es la vida del aire que no es nada.
El odio y el amor iguales nos buscan; ambos
cada uno con su modo, nos oprimen. A quien los
dioses conceden nada, tiene libertad.
Que los dioses me concedan que , desnudo
De apegos, tenga la fría libertad
De las cumbres sin nada.
Quien quiere poco tiene todo; quien quiere nada
Es libre, quien no tiene, y no desea,
Siendo hombre, es igual a los dioses.
Fernando Pessoa

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